● La coerción sexual y reproductiva es una forma de violencia que se intensifica en el ámbito de la pareja, especialmente en fechas como el 14 de febrero.
● Reconocer las señales de alarma y acceder a información y acompañamiento oportuno es clave para proteger la autonomía, la salud y los derechos reproductivos.
En el marco del 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad, Telefem, organización dedicada a acompañar personas en su proceso de ILE, llama a la sociedad a visibilizar una forma silenciosa de abuso que puede estar presente en relaciones aparentemente amorosas: la presión coercitiva sobre decisiones sexuales y reproductivas.
La coerción reproductiva y sexual es una forma de abuso en la que una persona intenta controlar la autonomía de su pareja en materia reproductiva, incluyendo presionarla para embarazarse, impedir el uso de métodos anticonceptivos o condicionar la continuidad o interrupción de un embarazo.
De acuerdo con Paula Rita Rivera Núñez, gerente operativa de Telefem, este tipo de comportamiento puede manifestarse de muchas formas: negarse a usar condón, manipular o romper el preservativo sin consentimiento, esconder o destruir métodos anticonceptivos, amenazar con dejar la relación si no se accede a un embarazo o intentar obligar a realizar o impedir un aborto. “Algunas conductas pueden parecer “preocupación” o”amor “, pero en realidad son formas de coerción reproductiva, estamos frente a señales claras de alerta”, refiere la experta.
También lo es minimizar miedos, sentir culpa por querer decidir sobre el cuerpo o pensar que el amor de verdad es hacer lo que el otro quiere. “Ninguna relación sana debe basarse en el control del cuerpo, la sexualidad o el futuro reproductivo de otra persona. Reconocer estas señales a tiempo es clave para proteger la autonomía, la salud y el bienestar emocional”, indica Paula Rita Rivera.
La coerción reproductiva: una realidad documentada
Estudios internacionales han detectado que una proporción significativa de mujeres jóvenes ha experimentado alguna forma de coerción reproductiva en su vida. En una muestra de mujeres latinas, alrededor de 1 de cada 6 (16.8%) reportó haber sufrido coerción reproductiva en el último año, incluyendo presión para embarazarse o control sobre métodos anticonceptivos.
Además, estimaciones sugieren que entre 15% y 25% de las personas enfrentan coerción reproductiva en contextos como Estados Unidos, aunque la prevalencia puede variar por región y grupos sociodemográficos.
Derechos sexuales y reproductivos como marco de protección
Los derechos sexuales y reproductivos están reconocidos como derechos humanos fundamentales que garantizan que todas las personas puedan decidir sobre su sexualidad y reproducción de forma libre, informada y sin violencia, discriminación ni coerción.
En México, la Norma Oficial Mexicana de Salud Sexual y Reproductiva (NOM – 047) establece que la salud reproductiva implica la libertad para decidir si se desea o no procrear y con qué métodos anticonceptivos, así como el acceso a información y servicios adecuados para ello.
Un llamado para reconocer señales y prevenir abusos
Telefem alerta que este tipo de coerción, a menudo disfrazada de expresiones de “amor” o “compromiso”, puede generar embarazos no planeados, relaciones de control, dificultades emocionales y pérdidas de autonomía. En un momento en que la salud sexual y reproductiva es un eje del bienestar integral, reconocer y denunciar estos comportamientos es fundamental para construir relaciones sanas basadas en el consentimiento y la igualdad.
“Amar no significa controlar ni decidir por la otra persona. El respeto por la autonomía reproductiva debe ser un pilar en toda relación afectiva”, comenta Paula Rita Rivera. Añade, “en Telefem ofrecemos consejería integral, confidencial y empática para quienes decidan llevar a cabo una interrupción legal del embarazo, incluyendo a personas que han vivido violencia sexual o coerción reproductiva. Para los procesos de ILE, Telefem pone en contacto a las usuarias con profesionales de la salud, quienes las orientan en su proceso de aborto con medicamentos”.
Ahora ya saben las señales que se deben observar ante esa persona que dice amar, proteger y cuidar, tomen nota y actúen a favor de sus derechos sexuales y reproductivos.




