Devuelven vida a un mural casi centenario en la Roma: restauran obra mayor de Gonzalo Carrasco

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En lo alto del ábside de la Parroquia de la Sagrada Familia, en la colonia Roma, un mural de casi un siglo de antigüedad vuelve a ser atendido tras años de desgaste silencioso. Se trata de La Sagrada Familia en la Gloria del Cielo, una pintura monumental realizada entre 1924 y 1925 por el sacerdote jesuita y pintor Gonzalo Carrasco Espinoza, cuya intervención busca detener daños estructurales, recuperar su lectura estética y preservar uno de los testimonios más singulares del arte sacro mexicano del siglo XX.
La obra, de 94 metros cuadrados, fue ejecutada con pintura al óleo sobre aplanados de cal y destaca por una iconografía poco común dentro de los templos católicos: la representación de la Sagrada Familia en la Gloria del Cielo. Carrasco, formado en la Academia de San Carlos, desarrolló una trayectoria marcada por el contexto social y político de su tiempo —la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera—, con trabajos murales en México, Estados Unidos y España. En el caso de la Sagrada Familia, el artista fue responsable de todas las decoraciones murales del templo, lo que otorga al conjunto un valor artístico integral.
Los trabajos de restauración son coordinados por especialistas del INBAL, a través del CENCROPAM, en colaboración con la restauradora Denise Charua Ayala y con recursos aportados por el Patronato Sagrada Familia Roma. El diagnóstico técnico identificó suciedad generalizada, eflorescencias salinas, abombamientos, escamas y pérdidas puntuales de la capa pictórica, alteraciones provocadas principalmente por filtraciones de agua, contaminación ambiental y prácticas devocionales prolongadas, como el uso de velas e incienso.
Estas afectaciones no solo comprometían la estabilidad material del mural, sino que también distorsionaban su correcta lectura visual. Por ello, el proyecto contempla una serie de acciones especializadas: limpieza controlada de la superficie, eliminación de sales, consolidación de aplanados, fijado de la capa pictórica y reintegración cromática. Todas las intervenciones se realizan bajo criterios de respeto al original, compatibilidad de materiales y reversibilidad, principios fundamentales en la conservación del patrimonio artístico.
El inmueble que alberga la obra también posee un valor histórico y arquitectónico relevante. La Parroquia de la Sagrada Familia fue construida entre 1910 y 1925 y es uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura religiosa de inicios del siglo XX en la Ciudad de México. Su estilo ecléctico, con predominio neogótico y neorrománico, le ha valido su inscripción en el Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles del INAH, además de ser reconocida como inmueble con valor artístico por el propio INBAL.
Las labores de intervención comenzaron el 5 de enero y está previsto que concluyan el 10 de febrero, con la participación de 17 técnicos especializados, así como dos especialistas del Taller de Pintura Mural del CENCROPAM-INBAL. Más allá del rescate material, el proyecto busca restituir el valor simbólico y cultural de una obra que forma parte de la memoria artística y religiosa de la colonia Roma y de la ciudad.
En un entorno urbano sometido a la presión del tiempo, la contaminación y el uso cotidiano, la restauración de este mural no solo preserva una pieza clave del legado de Gonzalo Carrasco, sino que también reabre la conversación sobre la conservación del patrimonio artístico mueble e inmueble que, muchas veces, permanece a la vista de todos, pero en riesgo constante.