“La llegada de esta unidad responde a una estrategia clara de migrar progresivamente la flota hacia autobuses eléctricos, con beneficios ambientales, operativos y urbanos medibles”, afirmó Jesús Padilla Zenteno, presidente de Grupo CISA, al anunciar la puesta en operación de una unidad biarticulada 100% eléctrica en la Línea 1 del Metrobús.
La transición de la Línea 1 hacia la electromovilidad avanzó con la incorporación de un autobús de 27 metros de longitud, cuyo desempeño permitiría reducir aproximadamente 15.5 toneladas de dióxido de carbono al mes, es decir, cerca de 186 toneladas anuales, de acuerdo con estimaciones de la empresa operadora.
Padilla Zenteno explicó que el grupo mantiene una búsqueda activa en el mercado internacional de vehículos que cumplan con altos estándares de rendimiento, autonomía y seguridad, como parte del proceso de sustitución de flota hacia tecnologías limpias y silenciosas. En este caso, se evaluó el desarrollo de la empresa BYD, cuyo autobús biarticulado fue sometido a pruebas durante más de seis meses en China antes de ser enviado a México.
“Necesitábamos garantizar que la unidad cumpliera con condiciones mínimas de seguridad y desempeño para el servicio urbano; BYD desarrolló el vehículo en dos años, concluyó pruebas en noviembre, se embarcó en diciembre y hoy ya está en México”, detalló.
Como parte del acuerdo, la unidad permanecerá al menos tres meses en un periodo de evaluación operativa, con el objetivo de verificar que su desempeño real coincida con las especificaciones técnicas ofrecidas. El análisis considera no solo el funcionamiento del autobús, sino también el servicio postventa y la relación costo-beneficio.
La propuesta técnica contempla una vida útil estimada de 15 años, con una degradación de batería no mayor al 30% en ese periodo, además de un contrato de mantenimiento que garantiza mano de obra y refacciones durante toda la vida del vehículo. Padilla Zenteno sostuvo que la apuesta busca un equilibrio técnico, operativo y financiero, sin asumir que el mayor costo inicial sea necesariamente la mejor opción.
Cada unidad biarticulada eléctrica tiene capacidad para transportar a más de 250 pasajeros y ofrece ventajas operativas frente a los autobuses diésel, como menor emisión de ruido, conducción más suave y sistemas avanzados de asistencia al operador, lo que impacta directamente en la seguridad del servicio y en la dinámica urbana.
En ese contexto, el directivo señaló que, conforme se retiren los vehículos diésel, la Línea 1 podría convertirse en una línea totalmente verde, en línea con el objetivo del Metrobús de alcanzar un sistema de cero emisiones hacia 2030.
El plan inmediato de Grupo CISA contempla sustituir durante este año al menos 40 de las 130 unidades que actualmente opera en la Línea 1, lo que marcaría el inicio formal de una conversión total de la flota, estimada en aproximadamente cuatro años.
El área de electromovilidad de la empresa precisó que la unidad cuenta con sistemas de seguridad activa como detección de puntos ciegos, protección a peatones y ciclistas, así como dispositivos para monitorear distracciones y fatiga del operador.
Padilla Zenteno subrayó que la movilidad es un derecho humano habilitador que permite el acceso a servicios básicos como salud, educación y empleo, por lo que la transición energética en el transporte público representa un componente clave de política urbana y social.




