Alerta en México, 2.5 millones viven con trastorno bipolar y el diagnóstico sigue llegando tarde

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“El caso de México debe ser una prioridad en la agenda de salud mental; no podemos seguir esperando a que el paciente llegue a crisis para actuar”, advirtió Mauricio Tohen, jefe del departamento de psiquiatría de la Universidad de Nuevo México, al referirse al impacto del trastorno bipolar en el país.
En México, se estima que alrededor de 2.5 millones de personas viven con este padecimiento, una cifra que lo posiciona como un problema de salud pública de alto impacto, especialmente ante los retos de diagnóstico oportuno, acceso a tratamiento y persistencia del estigma social.
A nivel global, el trastorno bipolar afecta entre el 1% y el 4% de la población, con una aparición frecuente entre los 17 y 25 años, aunque también se presentan casos en niños y adultos mayores.
De acuerdo con el especialista, se trata de una condición “democrática y multivariable”, es decir, puede afectar por igual a hombres y mujeres y no tiene una causa única. Entre los principales factores asociados destacan la predisposición genética, eventos ambientales como estrés severo o abuso, y el consumo temprano de sustancias como marihuana o metanfetaminas.
Tohen subrayó que el impacto del trastorno no es homogéneo. Mientras algunos pacientes enfrentan episodios severos que limitan su vida diaria, otros logran mantener estabilidad y desempeñarse en ámbitos laborales, familiares e incluso en actividades de alto rendimiento.
En el contexto del Día Mundial del Trastorno Bipolar (30 de marzo), el especialista insistió en la necesidad de cambiar el enfoque hacia la prevención y el seguimiento continuo, más allá de la atención en crisis.
Actualmente, si bien no existe una cura definitiva, los avances en tratamientos farmacológicos y terapias psicosociales han permitido mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.
“El tratamiento ideal combina medicamentos modernos con apoyo psicoterapéutico constante. Con seguimiento adecuado, muchos pacientes pueden estabilizarse y mejorar su entorno familiar y social”, explicó.
El reto, coinciden especialistas, no solo está en la atención médica, sino en romper barreras culturales y fortalecer políticas públicas que permitan una detección temprana y un manejo integral de la salud mental en México.