Mujeres enfrentan mayor riesgo de infarto y siguen subdiagnosticadas

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  • Ellas presentan mayor prevalencia de factores de riesgo, como diabetes, hipertensión y dislipidemias
  • “Las mujeres están subreconocidas, subdiagnosticadas y subtratadas en enfermedad cardiovascular”, advirtió Gabriela Borrayo Sánchez, secretaria general de la Facultad de Medicina de la UNAM, al alertar sobre las brechas en la atención médica que enfrentan en México.

Durante la conferencia sobre prevención y detección del riesgo cardiovascular, la especialista señaló que, aunque los hombres presentan mayor incidencia de enfermedades del corazón, las mujeres enfrentan peores pronósticos y mayores complicaciones al momento del diagnóstico.

Datos recientes en México, basados en un estudio con más de 62 mil pacientes, revelan que ellas presentan mayor prevalencia de factores de riesgo, como diabetes (52.7%), hipertensión (69.3%) y dislipidemias (35.1%), cifras superiores a las registradas en la población general.

Además, el tiempo de evolución hacia un infarto es significativamente menor en mujeres, ya que pueden desarrollarlo en un periodo de hasta cuatro años, frente a los diez años estimados en hombres, lo que reduce el margen de prevención.

Uno de los principales problemas, explicó Borrayo Sánchez, es que las mujeres suelen presentar síntomas atípicos, lo que retrasa la atención médica. Antes de la implementación del programa Código Infarto, siete de cada diez no recibían atención oportuna.

Aunque esta cifra se redujo a tres de cada diez tras la implementación del protocolo en 177 hospitales, las diferencias persisten frente a los hombres, donde dos de cada diez no reciben atención inmediata.

Las consecuencias son contundentes: las mujeres tienen 29% más probabilidad de reinfarto, 28% más riesgo de angina, 40% más de insuficiencia cardíaca y 18% más de insuficiencia renal.

Por su parte, especialistas en salud señalaron que factores como el sobrepeso y la obesidad, que afectan a cerca del 75% de la población adulta en México, incrementan significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares desde edades tempranas.

Incluso, estudios recientes advierten que hasta el 50% de las niñas presenta alteraciones en su composición corporal, lo que podría derivar en problemas metabólicos y reproductivos a largo plazo.

Ante este panorama, expertos coincidieron en que la prevención sigue siendo clave, mediante hábitos como actividad física, alimentación saludable, reducción de alimentos procesados y eliminación del consumo de tabaco y alcohol.

Pese a los avances en protocolos de atención, el reto continúa siendo cerrar la brecha de diagnóstico y tratamiento en mujeres, así como generar mayor conciencia sobre una enfermedad que, aunque silenciosa, se mantiene como una de las principales causas de muerte en el país.