Paro nacional revela crisis en México: inseguridad, diésel y campo en el centro del conflicto; gobierno defiende diálogo

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El paro nacional de transportistas y organizaciones campesinas puso sobre la mesa un pliego petitorio conjunto de 15 demandas, centradas en la inseguridad en carreteras, el aumento de costos operativos y la crisis estructural del campo mexicano.

Las exigencias fueron presentadas el 6 de abril por la Alianza Nacional de Autotransportistas (ANTAC) y el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM), en el marco de bloqueos registrados en distintos puntos del país.

Entre los principales reclamos del sector transportista destacan el reforzamiento de la seguridad en carreteras mediante mayor presencia de la Guardia Nacional, la eliminación de prácticas de extorsión en puntos de revisión, la creación de una fiscalía especializada en delitos contra el transporte de carga y la reducción del impacto del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) al diésel.

Asimismo, plantean la instalación de sistemas de videovigilancia en tramos federales, apoyo a familias de operadores víctimas de la violencia y mejoras en las condiciones operativas del sector.

En el caso de los productores agrícolas, las demandas se enfocan en frenar importaciones de granos que —afirman— afectan los precios nacionales, establecer esquemas de precios de garantía, fortalecer el financiamiento al campo y avanzar hacia una mayor soberanía alimentaria.

También se incluyen solicitudes relacionadas con el acceso a insumos, agua y energía, así como el cumplimiento de acuerdos previos derivados de mesas de diálogo con autoridades federales.

Ambos sectores coinciden en la necesidad de mejorar la seguridad en el traslado de mercancías, atender el rezago del campo y sostener una reunión directa con la presidenta Claudia Sheinbaum para abordar sus demandas.

Por su parte, el gobierno federal ha señalado que existe diálogo abierto con las organizaciones a través de dependencias como la Secretaría de Gobernación, y ha sostenido que varias de las demandas ya están en proceso de atención. Además, ha reiterado que no contempla retomar esquemas de entrega directa de recursos a organizaciones.

Aunque algunas movilizaciones se redujeron tras los primeros bloqueos, las organizaciones han advertido que podrían reactivar las protestas si no se alcanzan acuerdos concretos en las mesas de negociación.

El conflicto refleja la presión simultánea sobre dos sectores clave para la economía nacional: el transporte de carga, fundamental para la logística, y el campo, pieza central para el abasto alimentario, en un contexto donde las demandas estructurales continúan sin resolverse.