Mundial 2026 en México: seguridad y dudas persisten a semanas del arranque pese a garantías oficiales

0
2

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que existen condiciones de seguridad y garantías para la realización del Mundial 2026 en México, en medio de un contexto marcado por episodios recientes de violencia y crecientes preocupaciones logísticas y sociales.

A menos de tres meses del inicio del torneo —programado para el 11 de junio de 2026—, México se prepara para albergar 13 partidos en tres sedes: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, bajo la organización de la FIFA.

La discusión se intensificó tras los hechos violentos registrados en Jalisco a finales de febrero, donde se reportaron bloqueos carreteros, incendios de vehículos y ataques coordinados atribuidos a grupos del crimen organizado. Aunque el gobierno federal ha sostenido que estos eventos no comprometen el desarrollo del torneo, especialistas advierten que el contexto de inseguridad en el país sigue siendo un factor estructural.

Como respuesta, autoridades federales han planteado un operativo de gran escala con un despliegue estimado en alrededor de 100 mil elementos de seguridad, entre fuerzas armadas, Guardia Nacional y corporaciones locales, además del uso de tecnología para vigilancia en las sedes.

A nivel internacional, algunos gobiernos mantienen recomendaciones de precaución para viajar a México debido a la incidencia delictiva en diversas regiones, lo que ha contribuido a mantener la atención sobre las condiciones de seguridad de cara al evento.

En paralelo, organizaciones como Amnistía Internacional han advertido sobre posibles riesgos en materia de derechos humanos durante el Mundial, particularmente por el uso de fuerzas militares en tareas de seguridad pública y la eventual contención de manifestaciones sociales.

Más allá de la seguridad, otros factores han generado inquietud entre la población. La movilidad en las sedes es uno de ellos: las tres ciudades anfitrionas enfrentan problemas históricos de tráfico y transporte que podrían agravarse con la llegada masiva de visitantes.

A esto se suman críticas por el costo de los boletos y la percepción de que el acceso al evento será limitado para muchos aficionados mexicanos, así como preocupaciones por el impacto económico en zonas urbanas, donde se anticipa un aumento en precios de hospedaje, servicios y renta.

Aunque el discurso oficial sostiene que el Mundial 2026 será un éxito y que existen condiciones para garantizar su desarrollo, el debate público refleja una combinación de expectativa y escepticismo. Analistas coinciden en que el verdadero desafío no será solo la organización del torneo, sino la capacidad de las autoridades para contener problemáticas que van más allá del evento deportivo.