IPN acumula 26 auditorías y presume control financiero; persisten observaciones en fiscalización

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“Somos de los organismos más auditados y con mayor control en el uso de los recursos públicos”, afirmó el director general del Instituto Politécnico Nacional, Arturo Reyes Sandoval, al referirse a las revisiones realizadas a la institución durante su administración.
Entre 2025 y 2026, el IPN ha sido sometido a 16 auditorías por parte de la Auditoría Superior de la Federación, el Órgano Interno de Control y la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, además de despachos externos, fiscalizaciones que —según autoridades— han derivado en cuentas sin irregularidades graves.
Estas revisiones se suman a al menos 10 auditorías adicionales realizadas desde 2020, lo que eleva a 26 el total de ejercicios de fiscalización durante la actual gestión.
Aunque el balance es presentado como favorable, los procesos han generado recomendaciones, observaciones y promociones de responsabilidad administrativa, mecanismos habituales que obligan a las instituciones a corregir inconsistencias detectadas.
En 2021, una auditoría forense sobre la prestación de servicios derivó en diversos señalamientos, mientras que en años posteriores se revisaron rubros como servicios personales, gestión financiera y programas de becas, con resultados que incluyeron ajustes y observaciones.
Las auditorías han abarcado aspectos clave como el manejo de recursos públicos, contratación de personal, controles en áreas académicas y operación de centros educativos.
Para 2026, el IPN enfrenta un nuevo paquete de ocho auditorías, incluyendo revisiones sobre ciberseguridad en sus sistemas tecnológicos, funciones de tesorería y procesos de contratación.
El Órgano Interno de Control mantiene además vigilancia sobre el ejercicio presupuestal y la legalidad de contrataciones, incluyendo servicios como limpieza, supervisados por instancias federales.
Reyes Sandoval sostuvo que la fiscalización constante permite mejorar la operación institucional, aunque especialistas advierten que el impacto real dependerá de la atención efectiva a las observaciones y de la transparencia en el seguimiento de los resultados.