Aunque representa un porcentaje menor de los casos de cáncer cutáneo, el melanoma es considerado uno de los tipos más agresivos de cáncer de piel y concentra la mayoría de las muertes relacionadas con esta enfermedad, por lo que especialistas insisten en la importancia de la detección temprana y la prevención.
El melanoma se origina en los melanocitos, células responsables del pigmento de la piel, y puede desarrollarse tanto en zonas expuestas al sol como en áreas cubiertas del cuerpo. De acuerdo con especialistas en dermatología y organismos internacionales de salud, cuando se detecta en etapas iniciales la tasa de supervivencia supera el 90 por ciento.
Médicos advierten que la incidencia de melanoma ha aumentado en las últimas décadas a nivel mundial y puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente en personas adultas.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran la exposición intensa al sol, las quemaduras solares durante la infancia, piel clara, presencia abundante de lunares o lunares atípicos, antecedentes familiares y el uso de camas de bronceado.
Especialistas recomiendan prestar atención a la regla “ABCDE” para identificar posibles señales de alerta en lunares o manchas en la piel:
- Asimetría
- Bordes irregulares
- Color variado
- Diámetro mayor a seis milímetros
- Evolución o cambios visibles en tamaño, forma o color
Asimismo, subrayan la importancia de utilizar protector solar de amplio espectro con factor de protección 30 o superior, evitar la exposición prolongada al sol entre las 10:00 y las 16:00 horas y utilizar ropa protectora, sombreros y gafas solares.
La autoexploración mensual de la piel y las revisiones periódicas con especialistas en dermatología también forman parte de las principales recomendaciones para reducir riesgos y detectar oportunamente cualquier alteración.
Expertos señalan que, pese a tratarse de un cáncer altamente prevenible y curable en etapas tempranas, muchas personas retrasan la consulta médica o ignoran cambios visibles en lunares y manchas, lo que puede complicar el diagnóstico y tratamiento.
La recomendación principal es acudir con un dermatólogo ante cualquier lesión sospechosa o modificación en la piel, ya que el diagnóstico temprano continúa siendo la herramienta más eficaz para combatir esta enfermedad.


