“Ningún dolor es normal y cuando una molestia persiste por más de seis semanas debe ser evaluada por un médico, ya que podría ser indicio de un problema más severo”, advirtió la Dra. Sandra Carrillo Vázquez, reumatóloga del Hospital Regional 1º de Octubre, al alertar sobre la estrecha relación entre el dolor físico crónico y trastornos de salud mental como la depresión y la ansiedad.
Durante una entrevista para Sun Pharma, la especialista señaló que síntomas como fatiga constante, dolor lumbar o cefaleas recurrentes suelen interpretarse únicamente como molestias físicas; sin embargo, la evidencia científica actual muestra que en muchos casos pueden ser manifestaciones de una desregulación neuroquímica que afecta tanto el bienestar emocional como el desempeño cotidiano de las personas.
La médica explicó que la relación entre dolor y salud mental continúa siendo poco reconocida, pese a que millones de personas enfrentan diariamente este problema sin recibir un diagnóstico integral. Desde la perspectiva de la medicina contemporánea, el dolor crónico ya no se considera una condición aislada, sino una posible señal de trastornos emocionales subyacentes que permanecen sin detectar.
Especialistas en salud pública han advertido que la depresión y la ansiedad pueden expresarse a través de síntomas físicos persistentes, fenómeno conocido como “enmascaramiento somático”. En estos casos, los pacientes suelen acudir al médico por dolores musculares, cansancio extremo o malestares recurrentes, sin identificar que detrás de estas manifestaciones podría existir una afectación emocional.
“La cultura de la productividad y la resiliencia ha llevado a muchas personas a normalizar el sufrimiento físico y emocional”, indicó Carrillo Vázquez. En particular, explicó que entre los hombres persisten barreras que dificultan el reconocimiento de problemas de salud mental, como el estigma social, el temor a ser percibidos como débiles, la presión laboral y una mayor tendencia a expresar la depresión mediante irritabilidad, enojo o consumo de sustancias.
La especialista subrayó que cuando un paciente permanece durante meses bajo tratamiento con analgésicos sin obtener mejoría significativa, es necesario ampliar la evaluación clínica e incluir la salud mental como parte del diagnóstico. De acuerdo con la evidencia médica, al atender la alteración química subyacente no sólo mejora el estado de ánimo, sino que también disminuyen o desaparecen diversos síntomas físicos.
Ante este panorama, expertos recomiendan adoptar una visión integral de la salud y buscar atención médica cuando existan dolores recurrentes o persistentes. Un tratamiento multidisciplinario puede contribuir a mejorar la capacidad de concentración, reducir la carga emocional, fortalecer la tolerancia al estrés y prevenir que condiciones tratables evolucionen hacia problemas de salud más graves.
Los especialistas coinciden en que ignorar señales físicas recurrentes puede representar un riesgo para la calidad de vida y el rendimiento a largo plazo. Por ello, hacen un llamado a reconocer que el bienestar emocional forma parte fundamental de la salud general y que atenderlo oportunamente puede marcar la diferencia entre el deterioro progresivo y una recuperación integral.


