Investigadores de la UNAM desarrollaron una tecnología capaz de mantener suspendidos a insectos vivos mediante ondas ultrasónicas, permitiendo estudiar su comportamiento sin provocarles daño ni alterar sus condiciones naturales.
El avance científico fue encabezado por el investigador Víctor Ulises Lev Contreras Loera, junto con un equipo del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, ubicado en el campus Morelos.
La innovación consiste en una trampa acústica que utiliza ondas ultrasónicas de alta intensidad para lograr que insectos como moscas y abejas leviten en el aire sin necesidad de sujetarlos físicamente.
Un sistema basado en ondas estacionarias
La tecnología emplea dos estructuras enfrentadas que generan una cavidad donde las ondas ultrasónicas crean campos acústicos altamente concentrados.
Este fenómeno físico produce ondas estacionarias capaces de atrapar objetos en determinados puntos conocidos como nodos de presión.
“Cuando dos ondas se propagan en sentidos opuestos se genera una onda estacionaria y es precisamente en algunos de esos puntos donde pueden mantenerse suspendidos diversos objetos”, explicó el investigador.
El sistema aprovecha principios físicos como la interferencia y la resonancia para concentrar la máxima intensidad en el centro de la trampa.
El reto: inmovilizar organismos vivos y complejos
Aunque diversos laboratorios del mundo ya habían logrado capturar objetos de formas simples, como esferas, el equipo mexicano consiguió inmovilizar organismos vivos con estructuras anatómicas más complejas.
Uno de los mayores desafíos fue evitar que los insectos giraran o perdieran estabilidad debido a su forma irregular.
Para resolverlo, los científicos ajustaron la intensidad y la fase de las ondas acústicas hasta generar una configuración capaz de mantener suspendidos organismos alargados sin alterar su posición.
Durante los últimos seis años, el grupo universitario ha perfeccionado esta tecnología y ampliado sus posibles aplicaciones.
Francia utiliza la tecnología mexicana
La utilidad internacional del proyecto quedó demostrada en 2022, cuando investigadores de la Universidad de Aix-Marsella solicitaron la colaboración del equipo mexicano.
El objetivo era sustituir los métodos tradicionales de inmovilización de insectos, que generalmente emplean ceras o adhesivos y pueden modificar el comportamiento natural de los organismos.
Los científicos utilizaron la tecnología para estudiar moscas de las flores, insectos similares a las abejas, analizando aspectos estadísticos y de caída libre sin interferir en sus movimientos.
Ondas imperceptibles para humanos e insectos
Los investigadores explicaron que el sistema funciona a frecuencias ultrasónicas de 40 kilohertz, muy por encima del rango audible tanto para las personas como para numerosos seres vivos.
El oído humano percibe sonidos entre 20 hertz y 20 kilohertz, por lo que el dispositivo opera sin generar molestias ni alteraciones significativas en los ejemplares estudiados.
Los resultados de esta colaboración internacional fueron publicados recientemente en la revista científica Annals of the New York Academy of Sciences.
Este desarrollo posiciona a la UNAM como uno de los referentes en la investigación multidisciplinaria aplicada a la física, la biología y las nuevas tecnologías para el estudio de organismos vivos.


