Uno de los mayores ataques con drones lanzados por Ucrania contra Moscú desde el inicio de la invasión rusa en 2022 impactó una refinería estratégica y obligó a suspender temporalmente las operaciones en los cuatro principales aeropuertos de la capital rusa.
Moscú, Rusia, 19 de junio de 2026.- Autoridades rusas informaron que sus sistemas de defensa aérea interceptaron entre 190 y 194 drones en Moscú y sus alrededores, en una ofensiva que también afectó otras regiones del país y evidenció la creciente capacidad de Ucrania para alcanzar objetivos estratégicos dentro del territorio ruso.
Uno de los principales objetivos fue la refinería de petróleo de Kapotnya, ubicada en el sureste de Moscú y considerada uno de los mayores proveedores de combustible para la región metropolitana. Imágenes difundidas en redes sociales y retomadas por agencias internacionales mostraron columnas de humo y varios incendios en las instalaciones.
De acuerdo con reportes de Reuters, se trata del segundo ataque registrado en pocos días contra esta infraestructura energética, lo que ha generado preocupaciones sobre posibles afectaciones al suministro regional de combustibles.
Las consecuencias también alcanzaron al sistema de transporte aéreo. Los cuatro aeropuertos de Moscú suspendieron temporalmente sus operaciones, provocando retrasos y cancelaciones de cientos de vuelos mientras las autoridades evaluaban las condiciones de seguridad.
El gobernador de la región de Moscú reportó 16 personas lesionadas, aunque hasta el momento no se han confirmado víctimas mortales en la capital rusa.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobyanin, reconoció que varios drones lograron alcanzar objetivos específicos pese a la actuación de las defensas antiaéreas.
Especialistas consideran que este episodio refleja una nueva etapa del conflicto, en la que Ucrania intensifica los ataques contra la infraestructura energética rusa con el objetivo de afectar la logística y la capacidad económica que sostiene el esfuerzo bélico de Moscú.
El ataque ocurre en un contexto de creciente escalada tecnológica, donde los drones de largo alcance han adquirido un papel central en la guerra y han reducido la distancia entre el frente de batalla y las principales ciudades rusas.
Aunque Rusia sostiene que sus sistemas defensivos continúan siendo efectivos, los ataques recurrentes sobre instalaciones estratégicas muestran que la guerra ya no permanece lejos del corazón político, económico y energético del país.


