- El tricolor a cuarenta años de 1986 busca romper sus propios límites, el verdadero reto comienza ahora
La Selección Mexicana firmó una actuación histórica en la fase de grupos del Mundial FIFA 2026 al cerrar con paso perfecto, tres victorias en tres partidos, seis goles a favor, ninguno en contra y el liderato del Grupo A, resultados que han devuelto la ilusión a millones de aficionados, aunque el desafío más importante apenas comienza.
El Tricolor derrotó 2-0 a Sudáfrica en su debut; superó 1-0 a Corea del Sur en la segunda jornada y concluyó la primera fase con un contundente triunfo de 3-0 sobre República Checa, para sumar nueve puntos de nueve posibles, una diferencia de goles de +6 y una de las defensivas más sólidas del torneo.
Más allá de los números, el conjunto nacional ha mostrado equilibrio entre defensa y ataque, intensidad para recuperar el balón, orden táctico y contundencia frente al arco rival. La selección mexicana nunca había concluido una fase de grupos de una Copa del Mundo con tres victorias y la portería invicta, una combinación que fortalece la expectativa sobre lo que puede conseguir en el torneo.
Sin embargo, el análisis obliga a mantener la prudencia. Los mundiales no se definen en la primera ronda. La historia ha demostrado que los partidos de eliminación directa representan un escenario completamente distinto, donde un error puede marcar la diferencia entre avanzar o regresar a casa.
El referente continúa siendo 1970 y 1986
Para dimensionar el momento que vive la selección es inevitable mirar al pasado. Hasta ahora, la mejor actuación de México en una Copa del Mundo sigue siendo alcanzar los Cuartos de Final, instancia lograda en los mundiales de 1970 y 1986, ambos disputados como país anfitrión.
No obstante, la generación de 1986 permanece como el principal referente del fútbol mexicano. Dirigida por Bora Milutinović, aquella selección superó la fase de grupos y venció 2-0 a Bulgaria en los Octavos de Final, partido recordado por el extraordinario gol de Manuel Negrete, considerado uno de los mejores en la historia de los mundiales.
Ese triunfo permitió a México disputar por primera vez el llamado “quinto partido”, expresión que desde entonces quedó arraigada en la cultura futbolística nacional.
En los Cuartos de Final, el Tricolor enfrentó a Alemania Federal. Después de 120 minutos sin anotaciones, la eliminatoria se resolvió desde el punto penal, donde los europeos consiguieron el pase a las semifinales. A pesar de la eliminación, aquella selección dejó una huella imborrable al instalarse entre las ocho mejores del mundo.
Una deuda pendiente durante tres décadas
Tras la sanción derivada del caso de los “Cachirules”, que dejó a México fuera de Italia 1990, la selección volvió a convertirse en un participante habitual de las Copas del Mundo.
Desde Estados Unidos 1994 hasta Qatar 2022, el representativo nacional clasificó de manera consecutiva a todos los mundiales. Sin embargo, también acumuló una asignatura pendiente: no logró superar nuevamente la barrera de los Octavos de Final.
El historial reciente refleja esa constante:
- Estados Unidos 1994: eliminado en Octavos de Final por Bulgaria.
- Francia 1998: eliminado en Octavos de Final por Alemania.
- Corea-Japón 2002: eliminado en Octavos de Final por Estados Unidos.
- Alemania 2006: eliminado en Octavos de Final por Argentina.
- Sudáfrica 2010: eliminado en Octavos de Final por Argentina.
- Brasil 2014: eliminado en Octavos de Final por Países Bajos.
- Rusia 2018: eliminado en Octavos de Final por Brasil.
- Qatar 2022: eliminado en la fase de grupos.
Durante más de tres décadas, distintas generaciones han intentado igualar o superar la actuación de 1986, objetivo que hasta ahora permanece pendiente.
El nuevo formato aumenta la exigencia
El Mundial de 2026 se disputa bajo un formato distinto al de 1986. La expansión a 48 selecciones incorporó una ronda adicional de eliminación directa.
Mientras que en 1986 México alcanzó los Cuartos de Final tras ganar un solo partido de eliminación, en esta edición deberá superar primero la ronda de 32 selecciones y posteriormente los Octavos de Final para volver a instalarse entre los ocho mejores equipos del torneo.
Es decir, esta generación necesita ganar dos encuentros de eliminación directa para igualar el máximo logro alcanzado por el fútbol mexicano en una Copa del Mundo.
La ilusión está justificada, pero la historia aún está por escribirse
Lo realizado por la Selección Mexicana merece reconocimiento. Con nueve puntos, seis goles anotados, ninguno recibido y tres triunfos consecutivos, el equipo ha construido uno de los mejores inicios de su historia en un Mundial y ha demostrado personalidad, disciplina táctica y capacidad para competir bajo la presión de jugar frente a su afición.
No obstante, el verdadero examen comienza ahora. En las fases de eliminación directa desaparecen los márgenes de error y cada partido representa una final.
La afición mexicana tiene razones para ilusionarse. El Tricolor ha despertado nuevamente la esperanza de millones de personas y ha mostrado argumentos futbolísticos para pensar en una actuación relevante.
Pero el legado de las grandes selecciones no se construye únicamente con un brillante inicio. Se consolida cuando llegan los partidos decisivos.
Si 1970 y, sobre todo, 1986 marcaron los momentos más altos del fútbol mexicano en las Copas del Mundo, la generación de 2026 tiene ahora la oportunidad de escribir un nuevo capítulo y romper una barrera que ha permanecido intacta durante cuatro décadas.
La ilusión está plenamente justificada. El reto, sin embargo, apenas comienza.


