Día del Abuelo: México envejece y enfrenta un déficit de cuidados para sus personas mayores

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El Día del Abuelo, que se conmemora este 28 de agosto en México, debe ir más allá de las celebraciones familiares y abrir la discusión sobre las condiciones en que envejecen millones de personas, ante un país que enfrenta desafíos en pensiones, salud, vivienda, cuidados y protección frente al abandono y el maltrato.

Ciudad de México, 28 de agosto de 2026.– El envejecimiento de la población está transformando la estructura de las familias y aumentando la necesidad de servicios especializados, mientras las redes institucionales y de cuidados enfrentan el reto de responder a una población que vive cada vez más años.

Amparo Labastida, socióloga y especialista en el estudio del envejecimiento, considera que el Día del Abuelo debe servir para reconocer a quienes llegan a edades avanzadas y visibilizar las condiciones que enfrentan.

“Hoy hay mil millones de personas mayores en el mundo, y sin embargo seguimos sin saber bien cómo llamarlas: ¿ancianos, adultos mayores, personas mayores, viejos? Esa complejidad para nombrarlas habla de la dificultad que tenemos como sociedad para verlas y atenderlas”, señala.

La especialista advierte que el fenómeno no es exclusivo de México. El envejecimiento demográfico se ha convertido en un desafío mundial, impulsado por el aumento de la esperanza de vida y la reducción de la fecundidad.

En México, destaca, uno de los segmentos que adquiere especial relevancia es el de las personas de 80 años y más, debido a las necesidades de atención médica, asistencia y cuidados de largo plazo que pueden presentarse en edades avanzadas.

Pensiones, salud y cuidados: los desafíos de envejecer

Labastida identifica seis grandes ejes relacionados con el envejecimiento: los cambios demográficos; la salud y la pérdida progresiva de autonomía; las transformaciones de las familias y formas de vivienda; la situación económica y las pensiones; las desigualdades de género, y el maltrato contra las personas mayores.

Uno de los principales desafíos está relacionado con los ingresos durante la vejez. De acuerdo con la información proporcionada, alrededor de 55 por ciento de la población ocupada en México trabaja en condiciones de informalidad, situación que limita el acceso futuro a esquemas contributivos de jubilación o pensión.

A ello se suma la disponibilidad de espacios especializados para atender a personas mayores.

Según los datos del INEGI citados en los antecedentes, en 2024 se contabilizaron 1,096 unidades económicas dedicadas al cuidado de personas mayores en México, de las cuales 109 estaban ubicadas en la Ciudad de México y la mayoría pertenecía al sector privado.

La disponibilidad de residencias y centros de atención adquiere mayor importancia conforme aumenta el número de personas que requieren asistencia permanente y las familias encuentran dificultades para asumir por sí mismas esos cuidados.

Millones de personas realizan labores de cuidado

Otro de los retos está dentro de los propios hogares. En México existen millones de personas cuidadoras, y las mujeres desempeñan un papel predominante en estas tareas.

En numerosos casos son hijas quienes se encargan de atender a sus padres o madres mayores mientras simultáneamente realizan labores domésticas, trabajan y cuidan a hijos, nietos u otros integrantes de la familia.

Este fenómeno evidencia la necesidad de avanzar hacia un sistema que distribuya las responsabilidades de cuidado y reconozca su valor económico y social.

Mujeres mayores enfrentan mayor vulnerabilidad

El envejecimiento tampoco afecta de la misma manera a hombres y mujeres.

Las desigualdades acumuladas durante la vida laboral pueden traducirse en menores ingresos y protección económica durante la vejez para las mujeres, particularmente entre aquellas que dedicaron gran parte de su vida al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

A esta vulnerabilidad se suman distintas formas de maltrato psicológico, económico y físico, así como negligencia y abandono, problemas que requieren mecanismos de prevención, denuncia y atención.

Envejecer con dignidad, el desafío

El aumento de la esperanza de vida implica no solamente lograr que las personas vivan más años, sino garantizar que puedan hacerlo con autonomía, atención médica, seguridad económica, vivienda adecuada y redes de apoyo.

Para Labastida, la respuesta no corresponde exclusivamente al Estado. Familias y sociedad también tienen un papel en la construcción de redes que acompañen a las personas durante las últimas etapas de la vida.

En este contexto, el Día del Abuelo representa una oportunidad para colocar en la conversación pública una realidad que irá adquiriendo cada vez mayor relevancia: México está envejeciendo y necesitará ampliar y transformar su infraestructura social, sanitaria y de cuidados para responder a ese cambio demográfico.