Eclipse lunar oscurece gran parte de la Luna y ofrece espectáculo nocturno en México

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La Luna quedó casi completamente sumergida en la sombra de la Tierra durante el eclipse lunar parcial observado la noche del 27 de agosto en México. En el punto máximo, alrededor de las 22:12 horas del centro del país, aproximadamente 93% de su diámetro se encontraba dentro de la umbra terrestre, de acuerdo con información de NASA.

El fenómeno astronómico pudo observarse durante varias horas y convirtió a la Luna llena en protagonista del cielo nocturno, con una extensa zona oscurecida y tonalidades cobrizas o rojizas.

NASA clasificó el evento de los días 27 y 28 de agosto como un eclipse lunar parcial, visible desde gran parte de América del Norte y del Sur, además de algunas regiones de Europa y África.

En México, reportes especializados señalaron que el fenómeno podía apreciarse desde las 32 entidades, aunque su observación efectiva dependió de factores como la nubosidad, contaminación lumínica y condiciones meteorológicas locales.

¿A qué hora ocurrió el eclipse en México?

Para la Ciudad de México y otras entidades que utilizan el horario del centro, la fase penumbral comenzó aproximadamente a las 19:23 horas del jueves 27 de agosto.

A las 20:33 horas inició la fase parcial, cuando la Luna comenzó a internarse de manera evidente en la umbra, la región más oscura de la sombra proyectada por la Tierra.

El punto máximo ocurrió alrededor de las 22:12 horas. Posteriormente, la Luna comenzó a abandonar la umbra hasta concluir la fase parcial aproximadamente a las 23:52 horas.

La etapa penumbral continuó durante la madrugada y terminó cerca de la 01:01 horas del viernes 28 de agosto. Los horarios corresponden al centro de México y cambiaron en otras zonas horarias del territorio nacional.

Estuvo cerca, pero no fue un eclipse total

Aunque visualmente una gran parte de la Luna quedó oscurecida, el eclipse no alcanzó la totalidad.

Para que un eclipse lunar sea total, todo el disco lunar debe ingresar en la umbra terrestre. En esta ocasión una pequeña porción permaneció fuera de ella, por lo que científicamente el fenómeno se clasifica como eclipse lunar parcial.

NASA señala que, durante el máximo, alrededor del 93% del diámetro de la Luna se encontraba dentro de la umbra.

Esta precisión es importante porque algunas publicaciones han difundido porcentajes superiores al 96%. Esas cifras pueden corresponder a otras formas de expresar la superficie cubierta, pero no deben confundirse con la magnitud umbral del eclipse.

¿Por qué parte de la Luna adquirió un tono rojizo?

Durante un eclipse lunar, la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna y bloquea gran parte de la luz solar que normalmente ilumina al satélite.

Sin embargo, una parte de esa luz atraviesa la atmósfera terrestre. Las longitudes de onda azules se dispersan con mayor facilidad, mientras que las rojizas y anaranjadas pueden continuar su recorrido y alcanzar la superficie lunar.

Ese proceso provoca las tonalidades rojizas, cobrizas o marrones que pueden observarse en la región eclipsada. NASA explica que este efecto puede apreciarse incluso durante un eclipse parcial profundo.

Se pudo observar sin protección especial

A diferencia de un eclipse de Sol, los eclipses lunares pueden observarse directamente y no requieren lentes ni filtros especiales para proteger la vista.

Binoculares y telescopios pueden mejorar la experiencia, pero no son indispensables.

En diferentes puntos de México, la posibilidad de contemplar el fenómeno dependió principalmente de que las nubes permitieran observar el cielo.

El eclipse cerró así un mes especialmente activo para los aficionados a la astronomía, después del eclipse total de Sol del 12 de agosto y del periodo de mayor actividad de la lluvia de meteoros Perseidas