Proteína clave mantiene bajo control la inflamación y abre nuevas rutas contra enfermedades

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Una investigación encabezada por científicos mexicanos identificó que la proteína TIF1γ resulta esencial para conservar la función de las células reguladoras del sistema inmunitario y evitar que, durante un proceso inflamatorio, adquieran características capaces de agravar el daño en los tejidos.

El hallazgo permitió comprender con mayor precisión cómo el organismo controla la inflamación y podría contribuir, a largo plazo, al diseño de nuevas estrategias contra padecimientos como colitis, artritis, enfermedades autoinmunes e incluso cáncer.

El estudio, titulado “TIF1γ regulates stability of regulatory T cells during inflammation”, fue publicado el pasado 11 de agosto en la revista científica Nature Immunology. La investigación identificó a TIF1γ como una proteína fundamental para preservar la identidad y estabilidad de las células T reguladoras, conocidas como Treg. Nature Immunology

Estas células actúan como un freno del sistema inmunitario: controlan la inflamación y evitan que las defensas del organismo ataquen sus propios tejidos. Sin embargo, los resultados mostraron que, cuando pierden la proteína TIF1γ, pueden abandonar su función reguladora y adquirir propiedades proinflamatorias.

Identifican mecanismo que evita el descontrol inmunitario

El equipo científico encontró que la ausencia de TIF1γ ocasionó una acumulación de β-catenina y aumentó la actividad de TCF7, dos componentes relacionados con la regulación de la expresión genética.

Esta alteración afectó la actividad de FOXP3, un gen esencial para conservar la identidad y función de las células Treg. Como consecuencia, estas células perdieron parte de su capacidad para contener la inflamación y comenzaron a expresar características asociadas con respuestas inflamatorias.

En condiciones normales, TIF1γ restringe la señalización del complejo β-catenina–TCF7, preserva la expresión de FOXP3 e impide que las células reguladoras cambien su identidad. De esta forma, contribuye a mantener la tolerancia inmunitaria y el equilibrio necesario para que el organismo combata amenazas sin dañar tejidos sanos.

Para comprobar este mecanismo, las y los investigadores utilizaron modelos celulares y animales, organismos transgénicos, edición genética mediante CRISPR-Cas9 y análisis bioquímicos especializados.

Amplia colaboración científica

El trabajo fue encabezado por Paula Licona Limón, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, y formó parte de la tesis doctoral del científico mexicano Eugenio Contreras Castillo.

También participaron especialistas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, la Universidad de Yale y la Universidad de Pensilvania, además de otras instituciones nacionales e internacionales.

Por parte del Cinvestav colaboraron Porfirio Nava Domínguez y Aurora Candelario Martínez, integrante y auxiliar de investigación, respectivamente, del Departamento de Fisiología, Biofísica y Neurociencias.

“De manera simple, nuestro organismo se encuentra en un constante proceso de adaptación de acuerdo con los retos del entorno. Esto es lo que se denomina plasticidad celular”, explicó Candelario Martínez.

La investigadora señaló que las células no permanecen completamente estáticas, sino que pueden modificar rápidamente sus características y funciones de acuerdo con las condiciones del entorno. Este proceso ocurre mediante proteínas especializadas que regulan la expresión de determinados genes.

El hallazgo todavía no representa un tratamiento

Los resultados correspondieron a modelos experimentales, por lo que todavía no constituyen una terapia disponible para pacientes. Su importancia radica en que revelaron una vía molecular que podría estudiarse como blanco para modificar la respuesta inmunitaria.

En enfermedades inflamatorias o autoinmunes, una estrategia futura podría buscar conservar o reforzar la función reguladora de las células Treg. En algunos tipos de cáncer, en cambio, podría resultar útil reducir selectivamente su actividad, debido a que estas células pueden contener la respuesta inmunitaria encargada de atacar los tumores.

Las y los autores concluyeron que el eje formado por TIF1γ, β-catenina y TCF7 constituye una vía relevante para controlar la plasticidad de las células Treg. El descubrimiento abre una nueva línea de investigación, pero serán necesarios estudios adicionales antes de evaluar posibles aplicaciones terapéuticas en seres humanos.