El MXAO-1 genera imágenes de alta resolución para actualizar el Atlas de Riesgos, vigilar barrancas, identificar zonas vulnerables y fortalecer la prevención de desastres. Sus imágenes ya contribuyeron a actualizar el Atlas de Riesgos y pueden emplearse para vigilar barrancas, detectar zonas vulnerables y proteger áreas verdes.
La alcaldía Álvaro Obregón utiliza imágenes generadas por el microsatélite MXAO-1 para analizar su territorio y apoyar la toma de decisiones en materia de Protección Civil, medio ambiente, desarrollo urbano e infraestructura, una capacidad tecnológica inédita para un gobierno local en México.
El satélite proporciona imágenes propias, actualizadas y de alta resolución que permiten observar barrancas, áreas verdes, zonas susceptibles a deslaves y sitios donde podrían acumularse materiales que favorezcan la propagación de incendios.
En ese sentido, Enrique Pacheco, mission manager del satélite MXAO-1, explicó que la operación se coordina desde un centro de monitoreo ubicado en Santa Fe, donde se programa la adquisición de imágenes, se descargan los archivos y se analizan los datos.
Desde estas instalaciones también se mantiene el contacto técnico con las universidades y organizaciones que desarrollan proyectos científicos, tecnológicos y sociales a partir de la información satelital.
“Mi responsabilidad es ser el encargado técnico de la misión y el punto de contacto para coordinar la operación del satélite”, señaló Pacheco durante un recorrido por el centro de monitoreo.
Un microsatélite para atender problemas públicos
El MXAO-1 surgió como una iniciativa de la alcaldía Álvaro Obregón, encabezada por Javier López Casarín, en colaboración con el Clúster Universitario de Alto Nivel, la empresa Macrolab y otros socios tecnológicos.
El proyecto se desarrolló bajo un modelo de colaboración entre gobierno, instituciones académicas e iniciativa privada, con el objetivo de aprovechar el conocimiento, el talento universitario y la tecnología espacial para encontrar soluciones a problemas que afectan a la población.
El microsatélite mide aproximadamente 20 por 20 por 40 centímetros, pesa alrededor de 25 kilogramos y está equipado con una cámara multiespectral capaz de captar información en ocho bandas: pancromática, rojo, verde, azul y cuatro bandas infrarrojas.
De acuerdo con Pacheco, el equipo obtiene imágenes con una resolución terrestre aproximada de 1.5 metros por píxel y cubre una superficie cercana a 14 por 40 kilómetros en cada toma.
Esta capacidad permite distinguir objetos del tamaño de un automóvil, aunque no identificar personas, lo que posibilita realizar análisis territoriales sin captar detalles individuales.
El satélite fue puesto en órbita desde California en diciembre de 2025, como parte de una misión compartida de lanzamiento. Actualmente se desplaza a una altura de entre 500 y 550 kilómetros sobre la superficie terrestre y tiene una vida útil estimada de tres años y medio.
El sistema está contemplado para generar alrededor de tres imágenes por semana, aunque la cifra depende de la nubosidad, la iluminación y las condiciones de cada paso orbital.
Imágenes para prevenir riesgos
Uno de los primeros resultados obtenidos mediante las imágenes satelitales fue su utilización para actualizar el Atlas de Riesgos de Álvaro Obregón, de acuerdo con el responsable técnico de la misión.
La información permite observar cambios en el territorio, estudiar las barrancas, identificar zonas susceptibles a deslaves y detectar áreas donde se acumula material que podría provocar o facilitar la propagación de incendios.
También puede utilizarse para analizar la humedad del suelo, ubicar sitios que requieren acciones de reforestación y monitorear áreas naturales o de difícil acceso.
“Contar con imágenes propias y con una secuencia histórica aumenta la capacidad de respuesta en materia de prevención de desastres y tiene un impacto directo en los habitantes de la alcaldía”, explicó Pacheco.
El seguimiento periódico del territorio permitiría desarrollar sistemas de alerta temprana al comparar imágenes captadas en distintos momentos e identificar transformaciones que representen un riesgo para las comunidades.
Esta capacidad resulta particularmente relevante en las zonas más vulnerables o de difícil acceso, donde las condiciones del terreno, la falta de caminos o la disponibilidad limitada de personal pueden complicar las inspecciones presenciales.
Monitoreo ambiental mediante luz infrarroja
Las bandas infrarrojas del MXAO-1 permiten analizar características que no pueden observarse a simple vista, entre ellas el estado de salud de la vegetación.
En las imágenes procesadas, los tonos rojos más intensos pueden representar vegetación verde y saludable. Con esta información es posible comparar distintos tipos de cobertura vegetal y detectar cambios en parques, barrancas y otras áreas naturales.
Las imágenes también pueden emplearse para estudiar el crecimiento urbano, la infraestructura, la movilidad y las zonas marginadas con necesidades o posibilidades de intervención social.
“La tecnología espacial tiene un impacto directo en la calidad de vida porque permite conocer mejor el territorio, anticipar riesgos y generar información para desarrollar políticas públicas”, sostuvo Pacheco.
Macrolab coordina la operación técnica
Macrolab participa en el proyecto como la instancia técnica responsable de supervisar el desarrollo de la misión, la fabricación del microsatélite, su lanzamiento, puesta en órbita y posterior operación.
Pacheco explicó que se trata de una empresa de base tecnológica especializada en ciencia de materiales de alta tecnología, principalmente en soluciones relacionadas con la corrosión, su prevención y la protección de materiales.
Según la información proporcionada por el representante de la compañía, Macrolab cuenta con más de 47 patentes, 11 de ellas con aplicaciones productivas.
“Nos unimos al proyecto como el ente técnico. Supervisamos el desarrollo de la misión, la fabricación, el lanzamiento y la puesta en órbita; además, coordinamos la operación del satélite desde estas instalaciones”, detalló.
Geomática para transformar imágenes en soluciones
La alcaldía Álvaro Obregón cuenta con un área de Geomática encargada de recibir, procesar y analizar las imágenes del territorio para convertirlas en productos útiles para las diferentes dependencias del gobierno local.
La Geomática reúne tecnologías y métodos para recopilar, procesar, representar e interpretar información geográfica.
Pacheco consideró inusual que una alcaldía disponga de un área especializada en esta disciplina y señaló que, hasta hace poco, Álvaro Obregón era la única demarcación del país de la que tenía conocimiento con un departamento de estas características.
Las imágenes no son de uso exclusivo de la administración local. Las instituciones integrantes del Clúster Universitario de Alto Nivel pueden solicitarlas y vincularlas con proyectos científicos, tecnológicos, ambientales, económicos o sociales.
El responsable de la misión aseguró que el proyecto también se encuentra abierto a solicitudes de colaboración de otras alcaldías, municipios, gobiernos estatales e instituciones académicas interesadas en aprovechar la información.
Universidades trabajan con los datos del MXAO-1
Entre las instituciones participantes se encuentran la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, el Tecnológico de Monterrey y la Universidad Panamericana.
Los trabajos se organizan mediante think tanks o grupos especializados, conformados de acuerdo con las áreas de conocimiento y capacidades de las universidades participantes.
La Universidad Panamericana coordina el grupo dedicado al análisis de imágenes satelitales, donde se definen proyectos y se distribuye información entre los equipos para generar resultados.
Pacheco destacó la participación de investigadores del IPN que estudian desde hace varios años las barrancas de Álvaro Obregón y que ahora pueden incorporar imágenes propias y actualizadas de sus zonas de interés.
También se han desarrollado actividades con estudiantes del Tecnológico de Monterrey para explorar aplicaciones de impacto social y económico.
Incluso especialistas e instituciones externas al clúster pueden participar cuando sus conocimientos resulten útiles para desarrollar algún proyecto. Cerca de 500 personas han visitado el centro de monitoreo para conocer su funcionamiento, según Pacheco.
¿Cómo surgió la idea?
La propuesta de desarrollar el MXAO-1 está relacionada con la experiencia de Javier López Casarín como presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Cámara de Diputados, donde conoció distintas necesidades y proyectos del país en materia espacial, explicó Pacheco.
De acuerdo con el responsable técnico, la comunidad científica y la Agencia Espacial Mexicana habían señalado durante años la necesidad de ampliar las capacidades nacionales de observación terrestre.
Pacheco indicó que López Casarín identificó la falta de imágenes satelitales propias como una limitación, pero también como una oportunidad para impulsar un proyecto de alcance nacional desde un gobierno local.
“Cuando llegó a la alcaldía planteó: ‘¿Por qué no intentarlo? Desde Álvaro Obregón impulsemos la posibilidad de contar con un satélite propio’”, relató.
Anteriormente, esta clase de misiones se asociaba con proyectos de gran escala encabezados por gobiernos federales o mediante acuerdos entre varios países. Sin embargo, el desarrollo de satélites compactos y el crecimiento de los servicios comerciales de lanzamiento redujeron los costos y tiempos necesarios.
La denominada nueva economía espacial, impulsada por empresas como SpaceX, facilitó la colocación de pequeños dispositivos en órbita y el acceso a capacidades que anteriormente requerían satélites de grandes dimensiones, inversiones elevadas y extensos periodos de desarrollo.
“El avance tecnológico permite concentrar en un satélite compacto capacidades que antes solo ofrecían equipos mucho más grandes. Eso vuelve más accesible pensar en proyectos de esta naturaleza”, afirmó Pacheco.
Preparan un segundo microsatélite
El equipo responsable del MXAO-1 ya analiza la posibilidad de lanzar un segundo microsatélite equipado con sensores diferentes para complementar la información obtenida actualmente.
Pacheco explicó que las cámaras ópticas enfrentan limitaciones durante la temporada de lluvias, debido a que las nubes y sus sombras impiden observar determinadas zonas de la superficie.
La incorporación de otro tipo de sensor permitiría obtener información adicional y realizar análisis más completos del territorio.
Aunque todavía no existe una fecha definida para el lanzamiento, el responsable técnico estimó que podría efectuarse entre 2027 y 2028.
Sobre la continuidad del proyecto ante futuros cambios de gobierno, indicó que el Clúster Universitario de Alto Nivel está constituido como asociación civil, lo que permitiría mantener la colaboración entre universidades, empresas y autoridades más allá de los periodos administrativos.
“Este proyecto parte de una idea muy clara: todo es posible si trabajamos juntos, sumamos talento y creamos comunidad alrededor del conocimiento y la tecnología”, concluyó Enrique Pacheco.

