- Recuperar la conversación pública frente a la polarización, la desinformación y el debilitamiento de las instituciones democráticas
“Los partidos políticos están vacíos, se distancian de las demandas ciudadanas y, al mismo tiempo, quieren el poder”, advirtió Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al analizar los riesgos que enfrentan actualmente los sistemas democráticos.
Durante el ciclo Conversaciones (críticas) por la democracia, el académico señaló que los partidos mostraban síntomas de debilitamiento incluso antes de la actual ola de autocratización, al perder vínculos con la ciudadanía y concentrar sus esfuerzos en la disputa por el poder.
En el conversatorio organizado con motivo del Día Internacional de la Democracia, López Leyva sostuvo que ninguna transición de un régimen autoritario hacia uno democrático ha ocurrido únicamente porque quienes gobiernan consideren que representa la mejor opción para el país.
Estos procesos, explicó, responden a cálculos políticos, estrategias, movilización social y apuestas sobre el futuro de quienes participan en la vida pública.
Democracia requiere elecciones y límites al poder
En el Aula Centenario del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, López Leyva explicó que en una democracia la ciudadanía confiere el poder a sus representantes mediante elecciones competitivas, limpias y justas.
Para que exista una elección auténtica, agregó, las personas deben contar con opciones reales y tener garantizadas libertades fundamentales, como las de expresión y asociación.
Sin embargo, puntualizó que la democracia no se limita a celebrar elecciones. También requiere mecanismos de control y supervisión que restrinjan los abusos, garanticen el equilibrio entre poderes y obliguen a los actores políticos a conducirse dentro del Estado de derecho.
El coordinador de Humanidades llamó a recuperar la conversación y la discusión públicas en un contexto marcado por la polarización, la desinformación y las noticias falsas. En este proceso, consideró, la Universidad debe participar como un espacio de pensamiento crítico.
Llaman a superar la “guerra de etiquetas”
Por su parte, Francisco Valdés Ugalde, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales, señaló que una democracia sólo puede establecerse cuando se garantizan la igualdad política y la libertad para el autogobierno.
Sin estos principios, afirmó, no puede existir una intervención efectiva de la ciudadanía en las decisiones públicas, ni elecciones competitivas, alternancia política o equilibrio entre poderes.
Valdés Ugalde alertó que la descalificación de la crítica mediante etiquetas impide responder a los argumentos y profundiza la división política.
“Estamos ayunos de diálogo”, sostuvo el académico, quien llamó a gobierno, oposición y ciudadanía a discutir sus diferencias y evitar que el debate público quede reducido a confrontaciones y acusaciones.
También cuestionó la idea de que una mayoría electoral tenga legitimidad suficiente para eliminar los contrapesos institucionales. A su juicio, esa visión mayoritaria puede deformar la democracia y conducir hacia formas cada vez más autoritarias de ejercicio del poder.
El investigador agregó que uno de los elementos fundamentales de un sistema democrático es la autocontención del ganador: aceptar que su mandato es temporal y que puede perder el poder en una elección posterior.
Crean Clínica por las Democracias
Flavia Freidenberg, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas, consideró que el Día Internacional de la Democracia debe servir para evaluar el estado de los sistemas políticos y promover valores como la libertad, el pluralismo y la tolerancia.
Advirtió que el espacio cívico se encuentra cada vez más reducido, con menores posibilidades para la crítica y una polarización creciente en diversos países.
Durante el encuentro anunció el inicio de la Clínica por las Democracias, una iniciativa ciudadana y académica destinada a generar conocimiento, promover el debate público y acompañar la elaboración de estrategias para fortalecer los sistemas democráticos.
Freidenberg recordó que la democracia constituye una aspiración compartida por los pueblos, independientemente de sus diferencias culturales, sociales, religiosas o económicas, y representa el derecho de la ciudadanía a participar en la vida pública bajo condiciones de libertad, igualdad, transparencia y responsabilidad.


