Ante la reaparición del gusano barrenador del ganado en México, especialistas plantean desarrollar un larvicida y fortalecer la vigilancia de casos, la capacitación médica y veterinaria, además de la coordinación entre autoridades, productores y comunidad científica.
El planteamiento surgió durante un foro realizado en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, donde investigadores, autoridades y representantes del sector privado analizaron las alternativas para contener una plaga que afecta al ganado y que también puede involucrar a otros animales e incluso a las personas.
La propuesta no se limita al desarrollo de un nuevo producto. Los especialistas señalaron que la respuesta requiere mejorar la detección de casos, fortalecer los mecanismos de reporte, informar oportunamente sobre nuevos brotes y preparar a médicos y veterinarios para identificar y atender las infestaciones.
El gusano barrenador del ganado es provocado por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax. Las larvas se alimentan del tejido vivo de los animales a partir de heridas, por lo que una infestación sin atención puede ocasionar lesiones graves y comprometer la salud del animal.
Durante el Foro sobre el gusano barrenador del ganado, realizado en la Unidad San Cristóbal de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), se analizaron medidas de prevención, control y erradicación.
Uno de los planteamientos centrales fue desarrollar en México un larvicida que pueda incorporarse a las herramientas disponibles para atender las infestaciones.
La propuesta se encuentra dentro de una discusión más amplia sobre el fortalecimiento de las capacidades científicas nacionales y la necesidad de generar soluciones sustentadas en evidencia.
Víctor Miguel García, subdirector de Gestión Operativa de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), señaló durante el encuentro que las capacidades científicas de Ecosur y de otros Centros Públicos pueden articularse con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria para aportar conocimiento a la estrategia de prevención y control.
El desarrollo de nuevas herramientas se suma a una estrategia que ya contempla la utilización de la técnica del insecto estéril.
Durante el foro se informó que la planta de moscas estériles instalada en Chiapas ha producido 176.5 millones de insectos, que han sido liberados por vía terrestre en Chihuahua y Sonora para combatir al gusano barrenador.
La técnica consiste en liberar machos esterilizados para reducir las posibilidades de reproducción de la población silvestre de la mosca.
El método fue utilizado en México durante las campañas que permitieron avanzar hacia la erradicación del gusano barrenador en décadas anteriores y actualmente vuelve a formar parte de las herramientas de control.
Durante el foro participó Moisés Vargas Terán, reconocido con el Premio Nacional en Sanidad Animal 2026 y quien tuvo participación en las acciones contra el gusano barrenador durante la década de los noventa.
En su conferencia Del brote a la erradicación: historia y evolución de las estrategias contra el gusano barrenador del ganado, presentó la experiencia acumulada durante las campañas realizadas en México y Centroamérica.
La revisión de estos antecedentes permite identificar las estrategias utilizadas en el pasado y analizar qué herramientas pueden ser aplicables frente al escenario actual.
Otro de los puntos planteados por los especialistas fue fortalecer el reporte de casos.
La detección temprana permite conocer dónde aparece la plaga y facilita que las autoridades sanitarias establezcan medidas de atención y seguimiento.
También se planteó ampliar la capacitación de médicos y veterinarios para mejorar la identificación de las infestaciones y la atención de los animales afectados.
La capacitación resulta relevante porque el gusano barrenador no representa exclusivamente un problema de producción pecuaria, también puede afectar a animales de compañía, fauna silvestre y, en determinadas circunstancias, a personas.
El investigador de la UNAM, Juan Garza Ramos, propuso durante el encuentro crear redes intersectoriales bajo el enfoque de “Una Salud”.
Este concepto considera que la salud humana, animal y ambiental están estrechamente relacionadas.
Desde esa perspectiva, combatir el gusano barrenador requiere la participación coordinada de autoridades sanitarias, investigadores, productores, médicos veterinarios, personal de salud y especialistas ambientales.
La estrategia, por tanto, no depende de una sola institución ni de una sola herramienta.
El desarrollo de un larvicida mexicano representa una de las propuestas planteadas por los especialistas reunidos en Chiapas, mientras que la producción y liberación de moscas estériles constituye una herramienta que ya se encuentra en operación.
A estas acciones se suman la vigilancia epidemiológica, el reporte de casos y la capacitación de quienes tienen contacto con animales.
El reto ahora es que las distintas medidas puedan integrarse en una respuesta coordinada y sustentada en evidencia científica.
La experiencia mexicana demuestra que la erradicación de esta plaga requiere tiempo, vigilancia y continuidad. La situación actual vuelve a poner a prueba esas capacidades.


