Comunidades de Oaxaca refuerzan vigilancia para proteger a la ballena jorobada

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El monitoreo comunitario, el cumplimiento de las reglas de avistamiento y la prevención de colisiones y enmallamientos serán ejes de la estrategia regional para conservar a esta especie y los ecosistemas marinos de la costa oaxaqueña.

Comunidades costeras, cooperativas turísticas, autoridades, especialistas y organizaciones civiles acordaron fortalecer la vigilancia y las buenas prácticas para proteger a la ballena jorobada durante el Primer Encuentro Regional para la Conservación de esta especie en la Costa de Oaxaca.

La reunión fue organizada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), mediante el Parque Nacional Huatulco, junto con el Fondo Oaxaqueño y WWF-México, bajo el lema “La participación de las comunidades en su conservación”.

Durante el encuentro se destacó que la protección de la ballena jorobada y de su hábitat requiere la coordinación entre habitantes de las comunidades costeras, prestadores de servicios turísticos, autoridades de los tres órdenes de gobierno, instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil.

Avistamiento responsable y monitoreo comunitario

Entre las principales acciones planteadas se encuentran fortalecer el monitoreo comunitario, respetar las distancias establecidas durante los recorridos turísticos y aplicar medidas que reduzcan los riesgos ocasionados por las embarcaciones y las redes de pesca.

Las ballenas jorobadas enfrentan amenazas como el enmallamiento, las colisiones marítimas y el estrés acústico generado por el tránsito de embarcaciones. Por ello, el cumplimiento de las normas de avistamiento resulta fundamental para evitar alteraciones en su desplazamiento, descanso y comportamiento.

Los participantes también plantearon reforzar la participación social en la generación de información sobre la presencia y las rutas de estos cetáceos, con el objetivo de mejorar las acciones de protección en las costas de Oaxaca.

La estrategia busca integrar el conocimiento de las comunidades con la investigación científica y la experiencia de autoridades y cooperativas turísticas.

Protección con impacto ambiental y comunitario

La conservación de las ballenas no se limita a proteger una sola especie. Estos mamíferos marinos forman parte de procesos ecológicos que contribuyen al flujo de nutrientes, la diversidad biológica y el equilibrio de los ecosistemas oceánicos.

Su presencia también mantiene vínculos sociales, culturales y económicos con las comunidades costeras, particularmente a través del turismo de naturaleza, la educación ambiental y las actividades recreativas.

El encuentro regional busca impulsar una visión en la que el aprovechamiento turístico se realice de manera responsable, sin poner en riesgo a los ejemplares ni deteriorar los ecosistemas que habitan.

Una especie identificable por su aleta caudal

La ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) es reconocida por sus saltos, sus vocalizaciones y sus grandes aletas pectorales, que pueden alcanzar casi cinco metros de longitud.

Los ejemplares adultos miden entre 12 y 16 metros y pueden pesar hasta 36 toneladas. Las hembras suelen ser ligeramente más grandes que los machos.

Cada ballena presenta un patrón particular de coloración blanca y negra en la parte inferior de la aleta caudal, característica que permite identificarla y darle seguimiento mediante fotografías.

Aunque sus poblaciones han mostrado una recuperación tras la prohibición internacional de la caza comercial, la actividad humana continúa representando un riesgo. La coordinación regional pretende contribuir a que su paso por las costas oaxaqueñas ocurra bajo condiciones más seguras.