“El dictamen no elimina ningún derecho político ni cancela alguna nacionalidad”, afirmó el senador de Morena Óscar Cantón Zetina durante la discusión de la reforma constitucional que fue aprobada por el Senado para exigir nacionalidad única a quienes aspiren a encabezar la Presidencia de la República, los gobiernos estatales o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. La oposición sostuvo, en contraste, que la medida restringe derechos de mexicanos con doble nacionalidad.
El Pleno aprobó este 29 de septiembre de 2026, con 86 votos a favor y 42 en contra, la reforma a los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución, remitida previamente por la Cámara de Diputados. El proyecto fue enviado a los congresos estatales para continuar con el procedimiento de reforma constitucional.
La materia de la reforma y su discusión este martes están corroboradas por intervenciones publicadas por legisladores del Senado; entre ellas, el PAN confirmó que el dictamen modifica precisamente esos tres artículos para establecer la nacionalidad única como requisito para ejercer la titularidad de los poderes ejecutivos federal y locales.
Morena argumenta defensa de la soberanía
Al fijar la postura de Morena, Cantón Zetina sostuvo que la modificación no pretende cancelar la doble nacionalidad de manera general, sino establecer un requisito específico para quienes busquen ocupar las principales titularidades del Poder Ejecutivo.
El senador argumentó que la medida busca evitar conflictos relacionados con la lealtad y soberanía nacionales, y recurrió a episodios históricos de los gobiernos de Antonio López de Santa Anna y Porfirio Díaz para sustentar su posición.
El PVEM acompañó esa postura. La senadora María del Rocío Corona Nakamura señaló que la reforma no busca “criminalizar a los migrantes”, sino exigir nacionalidad única a quienes pretendan gobernar el país o alguna entidad federativa.
Lizeth Sánchez García, del PT, sostuvo que la propuesta busca proteger la soberanía frente a posibles presiones provenientes del exterior y enfatizó que la reforma no elimina la doble nacionalidad de manera general.
Oposición advierte afectaciones a mexicanos migrantes
Desde el PAN, Laura Esquivel Torres cuestionó la reforma al considerar que establece una diferencia en los derechos políticos de quienes cuentan con otra nacionalidad.
“No le quiten el derecho a ser votado al que tuvo que irse”, expresó la legisladora durante el debate.
La posición de Esquivel y del PAN contra el dictamen fue difundida este mismo 29 de septiembre por el grupo parlamentario, que argumentó que la modificación afecta particularmente a integrantes de la comunidad migrante que adquirieron otra nacionalidad.
Por el PRI, Alejandro Moreno Cárdenas sostuvo que poseer otra nacionalidad no determina la lealtad de una persona hacia México y rechazó que este requisito sea incorporado a la Constitución.
Luis Donaldo Colosio Riojas, de Movimiento Ciudadano, también cuestionó la modificación al considerar que mezcla los conceptos de ciudadanía y nacionalidad y puede afectar a mexicanos cuyo vínculo con otro país deriva de su lugar de nacimiento.
Reforma no elimina la doble nacionalidad para todos
El alcance de la modificación es un punto central para entender el debate: no plantea desaparecer la figura de la doble nacionalidad para todos los mexicanos, sino establecer una condición para ocupar determinadas titularidades de los poderes ejecutivos.
Durante la discusión, legisladores del PAN señalaron que el proyecto establece que quienes aspiren a la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México deberán renunciar a cualquier otra nacionalidad que posean.
Las diferencias se concentraron, por tanto, en si ese requisito constituye una medida de protección de la soberanía nacional, como argumentaron sus promotores, o una restricción a los derechos políticos de mexicanos con doble nacionalidad, como señalaron sus opositores.
Va a los congresos estatales
Durante la discusión se presentaron reservas por parte de Clemente Castañeda Hoeflich, de Movimiento Ciudadano; Maki Esther Ortiz Domínguez, del PVEM, y Manlio Fabio Beltrones Rivera, senador sin grupo parlamentario, pero no fueron incorporadas al proyecto.
Al mantenerse el texto en sus términos, el Senado lo aprobó en lo particular con 86 votos a favor y 42 en contra.
Al tratarse de una modificación constitucional, la aprobación del Senado no concluye el proceso. El proyecto fue turnado a las legislaturas de las entidades federativas para sus efectos constitucionales; por ello, los nuevos requisitos aún deben completar ese procedimiento antes de poder considerarse parte vigente de la Constitución.


