CDMX establece decálogo contra moches, influyentismo y nepotismo en el gobierno

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  • El decálogo firmado por el gabinete capitalino establece compromisos contra sobornos, moches, influyentismo, nepotismo y conflictos de interés; la jefa de Gobierno pidió además a la Contraloría informar periódicamente sobre servidores públicos sancionados.

Ciudad de México, 5 de octubre de 2026.— Todas las personas servidoras públicas de confianza del Gobierno de la Ciudad de México deberán firmar el nuevo Código de Ética, Honestidad y Cero Corrupción, luego de que Clara Brugada instruyó a la Secretaría de la Contraloría General a extender el compromiso que este domingo suscribieron los integrantes de su gabinete.

La mandataria capitalina también solicitó que la Contraloría informe periódicamente sobre las personas servidoras públicas que sean sancionadas, como parte de las medidas planteadas para fortalecer la rendición de cuentas.

El anuncio fue realizado en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, durante el segundo aniversario de su administración.

Código rechaza moches, influyentismo y nepotismo

El documento establece que ningún cargo, recurso o decisión pública deberá utilizarse para obtener beneficios personales, familiares, políticos o particulares.

Entre las prácticas que expresamente rechaza se encuentran sobornos, moches, influyentismo, conflictos de interés, nepotismo y patrimonialismo, además de lujos, privilegios y ostentaciones en el ejercicio del servicio público. CDMX

Brugada sostuvo que el presupuesto público debe destinarse a derechos, obras, servicios y bienestar, bajo el principio de que los recursos pertenecen a la ciudadanía.

“Servir a la Ciudad de México debe ser un honor y jamás un privilegio personal”, afirmó.

Los 10 compromisos del gobierno capitalino

El Código de Ética, Honestidad y Cero Corrupción concentra en un decálogo los principios que, de acuerdo con el Gobierno capitalino, deberán orientar la actuación de sus funcionarios.

Los compromisos incluyen garantizar el derecho a una buena administración pública; cuidar el presupuesto; mantener una política de cero corrupción e impunidad; utilizar el poder para servir; eliminar lujos y privilegios; reducir la burocracia; garantizar buen trato; combatir la discriminación; gobernar desde el territorio y orientar el servicio público hacia la transformación. CDMX

A estos puntos se suma un compromiso transversal de transparencia y rendición de cuentas, con el objetivo de que la ciudadanía pueda conocer qué realiza el gobierno y cómo se ejercen los recursos públicos.

“Menos burocracia, más soluciones”

El decálogo plantea también reducir trámites y prácticas burocráticas y establece como principios el buen trato a la ciudadanía y el rechazo a la prepotencia, la discriminación y el abuso de poder.

Otro de los compromisos consiste en que los funcionarios mantengan presencia en territorio, recorran las calles y escuchen directamente a las comunidades, según lo establecido en el documento presentado por el Gobierno capitalino. CDMX

Brugada señaló que las decisiones públicas deberán contribuir a reducir las brechas de desigualdad social, territorial y de género.

Contraloría deberá reportar funcionarios sancionados

Uno de los puntos que trasciende la firma simbólica del gabinete es la instrucción dirigida a la Secretaría de la Contraloría General: extender la firma del código a toda la estructura de confianza de la administración capitalina y presentar informes periódicos sobre servidores públicos sancionados.

La Ciudad de México ya contaba con un Código de Ética de la Administración Pública y Alcaldías, emitido en agosto de 2024, que estableció principios de actuación y prohibiciones para las personas servidoras públicas, además de prever Comités de Ética en los entes públicos.

El documento presentado ahora por Brugada establece un decálogo político-administrativo adicional con compromisos específicos de su gobierno en materia de honestidad, austeridad, transparencia y combate a la corrupción.

“Gobernar es servir, servir es transformar y transformar exige hacerlo con honestidad, con austeridad, con cero lujos y corrupción”, afirmó la mandataria durante la firma.

El Código de Ética, Honestidad y Cero Corrupción fue suscrito inicialmente por los integrantes del gabinete y, por instrucción de Brugada, deberá extenderse al resto de las personas servidoras públicas de confianza del Gobierno de la Ciudad de México.