Nobel de Física 2026 destaca investigación sobre neutrinos; la UNAM participa en proyectos internacionales

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La investigación sobre neutrinos, partículas capaces de transportar información de algunos de los fenómenos más energéticos del universo, también se desarrolla en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mediante proyectos internacionales y experimentos dedicados a comprender la materia y el origen de la radiación cósmica.

Este campo científico cobró nueva relevancia con el Premio Nobel de Física 2026 otorgado a Francis Halzen, por sus contribuciones al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos astrofísicos de alta energía.

El reconocimiento pone de relieve una línea de investigación en la que participan especialistas de la UNAM, tanto en el estudio experimental de neutrinos como en la búsqueda de materia oscura, uno de los grandes problemas pendientes de la física contemporánea.

Científicos de la UNAM participan en experimentos internacionales

El investigador Eric Vázquez Jáuregui, del Instituto de Física de la UNAM, trabaja en física experimental de neutrinos y detección directa de materia oscura.

Entre sus proyectos se encuentra SNO+, un experimento instalado en el laboratorio subterráneo SNOLAB, en Canadá, dedicado al estudio de las propiedades de los neutrinos.

Además, participa con estudiantes en el diseño y construcción de detectores para experimentos relacionados con estas partículas y con la materia oscura.

Vázquez Jáuregui también ha colaborado en investigaciones que combinan resultados de los experimentos IceCube y PICO para estudiar posibles interacciones de materia oscura.

El especialista destacó que en México existe una comunidad científica que contribuye a investigaciones sobre algunas de las preguntas fundamentales del universo.

Entre sus integrantes mencionó a Alexis Aguilar Arévalo, del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, quien participa en proyectos como CONNIE y Coherent CAPTAIN-Mills.

También identificó a Manuel Torres, Eduardo Peinado y Mariana Vargas, del Instituto de Física, por sus investigaciones en neutrinos, partículas, materia oscura y cosmología.

IceCube: un observatorio que utiliza el hielo de la Antártida

El observatorio IceCube representa uno de los mayores avances tecnológicos para estudiar neutrinos procedentes del espacio.

Su sistema de detección aprovecha el hielo profundo de la Antártida para identificar señales producidas cuando los neutrinos interactúan con la materia.

Estas partículas son extraordinariamente difíciles de detectar porque atraviesan enormes cantidades de materia sin interactuar con ella.

Sin embargo, cuando una de esas interacciones ocurre, los instrumentos del observatorio pueden registrar señales luminosas que permiten reconstruir información sobre la partícula.

Neutrinos abren una nueva ventana para observar el universo

Durante décadas, gran parte del conocimiento astronómico se obtuvo mediante la observación de la luz visible, las ondas de radio, los rayos X y otras formas de radiación electromagnética.

Los neutrinos ofrecen una vía adicional para estudiar fenómenos que ocurren a distancias extraordinarias.

Según explicó Vázquez Jáuregui, los neutrinos astrofísicos detectados por IceCube alcanzan energías muy superiores a las de aquellos producidos por el Sol o los reactores nucleares.

Estas características permiten investigar procesos extremos asociados con galaxias activas, explosiones estelares y otros ambientes capaces de acelerar partículas a energías muy elevadas.

Los científicos buscan identificar sus fuentes y comprender los mecanismos que producen los llamados aceleradores cósmicos.

Francis Halzen y el desafío de construir IceCube

El desarrollo de IceCube requirió superar dificultades científicas, tecnológicas y logísticas.

Francis Halzen desempeñó un papel central en la consolidación del proyecto, que reunió a especialistas de distintos países para instalar miles de instrumentos a grandes profundidades en el hielo antártico.

Antes de IceCube, la colaboración internacional desarrolló AMANDA, un experimento precursor que permitió probar las posibilidades de detectar neutrinos mediante este método.

Vázquez Jáuregui destacó que el reconocimiento al físico también representa una oportunidad para valorar el trabajo colectivo detrás de los grandes experimentos científicos.

El investigador subrayó que estos proyectos requieren la participación de comunidades internacionales integradas por científicos, ingenieros, especialistas técnicos y estudiantes.

México contribuye a las grandes preguntas de la física

La participación de investigadores mexicanos en experimentos como SNO+, PICO, CONNIE y Coherent CAPTAIN-Mills demuestra que la investigación científica nacional forma parte de colaboraciones internacionales dedicadas a comprender la composición y el comportamiento del universo.

Aunque estos proyectos tienen objetivos experimentales diferentes, comparten el interés por estudiar partículas fundamentales y fenómenos que todavía no cuentan con una explicación completa.

Para la UNAM, la investigación en neutrinos y materia oscura representa también una oportunidad de formación para nuevas generaciones de científicos que participan en el desarrollo de detectores, análisis de datos y tecnologías experimentales.