Especialistas y actores políticos advierten sobre el incremento de riesgos físicos, emocionales y digitales en niñas y niños derivados del uso excesivo de dispositivos electrónicos, particularmente celulares y tabletas, en entornos escolares y familiares.
El Partido Acción Nacional (PAN) en la Ciudad de México encendió alertas en comunidades escolares al señalar que el acceso sin control a pantallas expone a menores a peligros que van desde la pérdida de concentración hasta el contacto con adultos que buscan vulnerar su integridad.
La dirigente local del PAN, Luisa Gutiérrez Ureña, respaldó la iniciativa impulsada en el Congreso capitalino para prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, especialmente dentro de escuelas, y subrayó la urgencia de regular el uso de estos dispositivos.
De acuerdo con lo expuesto, uno de los principales riesgos es la exposición directa a personas adultas que, a través de plataformas digitales, contactan a menores con fines de manipulación, abuso o explotación. Legisladores advirtieron que estos casos no solo ocurren en entornos físicos, sino también en espacios virtuales donde los niños son más vulnerables.
Además del peligro de interacción con desconocidos, especialistas coinciden en que el uso constante de pantallas impacta negativamente en el desarrollo cognitivo. La sobreestimulación por colores, sonidos y recompensas inmediatas genera efectos similares a los de sustancias altamente adictivas, lo que dificulta la concentración y el aprendizaje.
Durante reuniones con padres de familia y docentes, la diputada local Laura Álvarez Soto señaló que estudios han documentado cómo una sola distracción provocada por el celular puede retrasar hasta 20 minutos la recuperación de la atención en actividades escolares, afectando directamente el rendimiento académico.
Otro de los efectos identificados es el deterioro en los vínculos sociales. El tiempo prolongado frente a dispositivos limita la interacción cara a cara, incrementa niveles de ansiedad y reduce habilidades sociales clave en etapas tempranas de desarrollo.
Aunque durante la pandemia el uso de dispositivos electrónicos fue fundamental para garantizar la continuidad educativa, autoridades consideran que el contexto actual obliga a replantear su presencia en las aulas.
Padres de familia también enfrentan el reto de equilibrar el uso de tecnología como herramienta de apoyo y evitar que se convierta en un factor de riesgo, especialmente en hogares donde ambos tutores trabajan y requieren alternativas de cuidado.
La propuesta del PAN busca abrir el debate sobre la regulación del acceso a redes sociales en menores, bajo el argumento de que las escuelas deben ser espacios libres de distracciones digitales y centrados en el aprendizaje y el desarrollo integral.
En este contexto, el llamado de expertos y autoridades coincide en un punto, el uso de dispositivos electrónicos sin supervisión representa un riesgo real y creciente para niñas y niños, que exige medidas inmediatas tanto en el hogar como en el sistema educativo.


