- El investigador de la Universidad de Yale advierte que fenómenos como temperaturas extremas, contaminación, migración forzada, desastres naturales e inseguridad alimentaria e hídrica aumentan las presiones sobre la salud mental de la población.
“Cuando hace más calor se incrementan el número de suicidios y los índices de violencia”, advirtió Alan Kazdin, investigador emérito de la Universidad de Yale, al señalar al cambio climático entre los grandes desafíos que enfrentan las sociedades modernas y que tienen repercusiones sobre la salud mental.
Durante una conferencia ante estudiantes y académicos de la Facultad de Psicología de la UNAM, el especialista explicó que las transformaciones ambientales no actúan de manera aislada: fenómenos naturales como inundaciones, huracanes, sismos e incendios, además del desplazamiento forzado, la migración y la inseguridad alimentaria e hídrica, generan condiciones de estrés que afectan a poblaciones alrededor del mundo.
Kazdin señaló también que la contaminación atmosférica y del agua se ha asociado con mayores tasas de depresión, ansiedad y tendencias suicidas, entre otros problemas, lo que obliga a ampliar la manera en que se aborda la salud mental.
El especialista ofreció la conferencia Mental health interventions in everyday life: Beyond psychotherapy to reduce mental disorders and improve mental health, en la que planteó la necesidad de ir más allá de los esquemas tradicionales de psicoterapia e incorporar intervenciones relacionadas con la vida cotidiana.
Reconectar con el lado humano
Acompañado por María Elena Medina-Mora Icaza, titular de la Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica de la UNAM, y Juan José Sánchez Sosa, profesor emérito de la Facultad de Psicología, Kazdin destacó que algunas actividades cotidianas pueden tener un impacto significativo en la reducción de síntomas relacionados con problemas como la soledad, el aislamiento y el estrés.
El objetivo, explicó, es incorporar esas actividades a las estrategias de atención y reconectar a las personas con aspectos más humanos de su vida diaria.
Puso como ejemplo caminar hacia el lugar de trabajo, una actividad física que puede favorecer el bienestar y la interacción con otras personas. Sin embargo, reconoció que factores como la inseguridad en las grandes ciudades y las largas distancias entre los hogares y los centros laborales dificultan este tipo de prácticas.
Kazdin, reconocido por sus investigaciones sobre tratamientos conductuales en niñas, niños y adolescentes, sostuvo que los avances en la comprensión de los procesos biológicos y los mecanismos relacionados con los trastornos mentales también están permitiendo desarrollar nuevas formas de intervención.
Inteligencia artificial entra a la atención de la salud mental
Entre las herramientas que comienzan a utilizarse se encuentra la inteligencia artificial, tanto para apoyar procesos de diagnóstico como para lograr una mayor personalización de determinadas intervenciones.
El investigador mencionó además el uso de chatbots, telemedicina, aplicaciones móviles, internet, servicios de mensajería, realidad virtual y aumentada, así como robots de asistencia social.
Sin embargo, ante un escenario donde las tecnologías son cada vez más difíciles de distinguir de la interacción humana, Kazdin consideró que uno de los desafíos para los profesionales de la psicología será precisamente preservar y fortalecer el componente humano de la atención.
En una época marcada por el estrés, la violencia, el aislamiento y las transformaciones tecnológicas, señaló, los psicólogos enfrentan el reto de ayudar a quienes padecen depresión y otros problemas de salud mental a reducir las condiciones de estrés y recuperar vínculos de empatía y conexión humana.
Por su parte, Magda Campillo Labrandero, directora de la Facultad de Psicología de la UNAM, señaló que el encuentro académico busca que estudiantes y profesores analicen uno de los principales desafíos contemporáneos: ampliar el acceso de la población a intervenciones de salud mental.
Destacó que las aportaciones de Kazdin en tratamientos de conducta para niñas, niños y adolescentes, crianza e intervenciones a escala global han contribuido al desarrollo de alternativas para atender las necesidades psicológicas de millones de personas.
La reflexión planteada por el investigador apunta así hacia un desafío que trasciende el consultorio: frente al cambio climático, los desastres, la violencia, el aislamiento y la irrupción de nuevas tecnologías, atender la salud mental requerirá combinar los avances científicos y tecnológicos con acciones cotidianas capaces de preservar los vínculos humanos.


