“Muchos pacientes atribuyen estos síntomas a infecciones o al envejecimiento; sin embargo, reconocerlos a tiempo puede cambiar radicalmente el pronóstico”, advirtió el especialista Hugo Barreto, al alertar sobre el incremento de diagnósticos tardíos de cáncer de vejiga debido a que las señales iniciales suelen confundirse con otros padecimientos urinarios.
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Vejiga, que se conmemora cada 5 de mayo, especialistas hicieron un llamado a la población para no ignorar síntomas como sangre en la orina, dolor al orinar o cambios persistentes en los hábitos urinarios.
El cáncer de vejiga se origina por el crecimiento anormal de células en este órgano encargado de almacenar la orina. Cerca del 90 por ciento de los casos corresponden a carcinoma urotelial, tipo de tumor que inicia en la capa interna de la vejiga y puede extenderse a tejidos cercanos si no se detecta oportunamente.
De acuerdo con cifras internacionales, este tipo de cáncer ocupa el noveno lugar en incidencia a nivel mundial y afecta principalmente a hombres mayores de 60 años.
Tan solo en 2022 se registraron más de 614 mil nuevos casos y más de 220 mil muertes en el mundo. En México, durante ese mismo año, se reportaron 3 mil 814 diagnósticos y mil 404 fallecimientos asociados con esta enfermedad.
Especialistas señalaron que el principal síntoma es la hematuria, es decir, la presencia de sangre en la orina, condición que puede aparecer sin dolor y desaparecer temporalmente, lo que provoca que muchos pacientes retrasen la atención médica.
Otros síntomas que también deben ser evaluados incluyen ardor al orinar, incremento en la frecuencia urinaria, dificultad para vaciar la vejiga y cambios en el color de la orina.
El doctor Hugo Barreto explicó que la detección temprana puede elevar la tasa de supervivencia hasta 98 por ciento a cinco años, por lo que insistió en acudir con especialistas ante cualquier señal persistente.
Entre los factores de riesgo más importantes destaca el tabaquismo, relacionado con cerca de la mitad de los casos, debido a que sustancias tóxicas del cigarro dañan directamente el revestimiento interno de la vejiga.
También influyen factores como exposición prolongada a químicos industriales, infecciones urinarias recurrentes, inflamación crónica de vejiga, antecedentes de radioterapia pélvica y algunas condiciones genéticas.
“Dejar de fumar es una de las medidas preventivas más efectivas para reducir el riesgo de cáncer de vejiga”, enfatizó el especialista.
El diagnóstico suele realizarse mediante evaluación clínica, estudios de laboratorio y pruebas de imagen que permiten determinar el grado de avance de la enfermedad y definir el tratamiento más adecuado.


