Científicos del IPN participan en estudio que sitúa en Europa el origen de los murciélagos

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  • La investigación internacional publicada en Nature analizó genomas de 103 especies y evidencia fósil; los resultados apuntan a que estos mamíferos surgieron en Europa hace entre 60 y 65 millones de años. Investigadores de la ENCB participaron en el proyecto Bat1K.

Ciudad de México.— Los murciélagos probablemente surgieron en Europa hace entre 60 y 65 millones de años, y no en África, Asia o Norteamérica como planteaban hipótesis anteriores, concluyó una investigación internacional publicada en la revista científica Nature, en la que participaron investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Los científicos mexicanos Jorge Ortega Reyes y Edgar Guillermo Gutiérrez González, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), formaron parte del proyecto desarrollado en el marco del consorcio internacional Bat1K, dedicado al estudio genómico de las especies de murciélagos.

El trabajo, publicado el 23 de septiembre de 2026 bajo el título Reference genomes and fossils revise bat family phylogeny and biogeography, combinó información genética y evidencia fósil para reconstruir la historia evolutiva de estos mamíferos.

Genomas y fósiles cambian la historia conocida

La investigación analizó genomas de alta calidad de 103 especies de murciélagos, incluidas 42 nuevas secuencias generadas para el estudio, con representación de las 21 familias actualmente reconocidas. Los científicos incorporaron además información morfológica de especies actuales y fósiles para reconstruir su árbol evolutivo.

Los resultados sitúan al ancestro de los murciélagos en Europa durante el Paleoceno tardío. El análisis biogeográfico arrojó una probabilidad de 99.2 por ciento para un origen europeo, desde donde posteriormente sus descendientes se habrían dispersado hacia África y, más tarde, otras regiones del planeta.

El hallazgo modifica planteamientos previos: algunos estudios basados en fósiles ubicaban su origen en Norteamérica; modelos biogeográficos anteriores apuntaban a África y otros análisis más recientes a Asia.

Investigadores del IPN aportaron material genético de México

Jorge Ortega Reyes, investigador de la ENCB, fue responsable técnico para México, Centroamérica y el Caribe dentro del proyecto, de acuerdo con la información difundida por el IPN.

“Para nuestro país se recolectaron tejidos de los murciélagos endémicos y fueron secuenciados para sacar los genomas”, explicó el investigador.

Ortega Reyes había desarrollado previamente un proyecto apoyado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación para obtener información genómica de 19 especies endémicas de murciélagos de México, cuyos resultados fueron incorporados a la plataforma Bat1K.

El IPN registra a Ortega Reyes como investigador de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas.

Edgar Guillermo Gutiérrez González, por su parte, participó en la recolección de tejidos de murciélagos en estados como Baja California, Sonora, Sinaloa y Coahuila, como parte del trabajo que también contribuyó a su formación doctoral en Ciencias Químico-Biológicas.

¿Por qué importa estudiar a los murciélagos?

Además de su papel ecológico como polinizadores, dispersores de semillas y controladores naturales de poblaciones de insectos, los murciélagos presentan características biológicas que han despertado especial interés científico.

Son los únicos mamíferos capaces de vuelo activo y distintas especies presentan una longevidad inusual para su tamaño, así como mecanismos relacionados con tolerancia viral y resistencia a enfermedades, características que los convierten en modelos relevantes para investigaciones genéticas, evolutivas e inmunológicas.

La investigación también aporta nuevos elementos sobre la evolución de la ecolocalización laríngea. El análisis de fósiles sugiere que esta capacidad apareció antes de la diversificación de los principales grupos modernos de murciélagos.

Los autores consideran que la combinación de genómica, paleontología y análisis morfológico permite resolver controversias que durante décadas permanecieron abiertas sobre la evolución temprana de estos mamíferos.

La primera fase de Bat1K deja además una amplia base de genomas de referencia que podrá utilizarse en futuras investigaciones sobre evolución, longevidad, inmunidad y adaptación de los murciélagos. Nature calificó el conjunto de datos como un avance relevante para el estudio de su evolución y la genómica comparada.