El 2026 se perfila como un año especialmente complejo para los comercios en pequeño y las empresas familiares, coincidieron en señalar Gerardo Cleto López Becerra, presidente del Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar (ConComercioPequeño, SC); Alberto Vargas Lucio, presidente del Movimiento Nacional del Comercio Social (MONACOSO, AC); el empresario farmacéutico Xavier González Zirión, y Guillermo Torres Quiroz, presidente de Saber Votar, al advertir que los riesgos económicos, políticos y de seguridad superan, por ahora, las oportunidades que podría generar el Mundial de Futbol 2026.
Gerardo López Becerra reconoció que la realización de la Copa Mundial ocupará buena parte del calendario comercial del primer semestre de 2026 y representa una oportunidad potencial para la economía popular, pero subrayó que su impacto no debe medirse únicamente por la derrama económica que beneficiará a grandes empresas. Destacó que la fuerte conexión del futbol con la sociedad mexicana, donde más de 80 millones de personas son aficionadas y alrededor de ocho millones practican este deporte, abre una ventana real de consumo para el comercio local, siempre que existan condiciones económicas y de seguridad adecuadas.
En el plano político y comercial, Guillermo Torres Quiroz advirtió que la relación entre el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y el mandatario estadounidense Donald Trump será un factor determinante en 2026, especialmente por las tensiones en materia de comercio y combate al narcotráfico. Consideró que la estrategia del gobierno mexicano de alinearse con regímenes como Cuba y Venezuela, así como el uso del argumento de soberanía nacional para rechazar acciones conjuntas de seguridad, podría mantener un conflicto latente con impacto directo en la estabilidad económica y comercial del país.
Por su parte, Xavier González Zirión alertó que uno de los mayores desafíos será el control de la inflación, cuyas expectativas se ubican entre 3.7 y 4 por ciento, niveles que siguen siendo elevados y que generan un entorno de incertidumbre. Señaló que la inflación persistente inhibe la inversión, frena el crecimiento y debilita la confianza de consumidores y empresarios, obligando a muchas empresas a ajustar precios, reducir márgenes o incluso recortar empleos, con afectaciones directas al mercado interno.
En tanto, Alberto Vargas Lucio denunció que los mercados públicos enfrentan un entorno cada vez más adverso, derivado de decisiones gubernamentales erráticas y contradictorias. Aseguró que, pese a los discursos oficiales sobre su rescate, la inversión pública es insuficiente y carece de una estrategia clara, lo que acelera el deterioro de estos espacios tradicionales y pone en riesgo miles de empleos. Advirtió que la modificación de reglas, cancelación de acuerdos y acciones discrecionales han erosionado la certeza jurídica que durante más de 70 años dio estabilidad a los locatarios.
Finalmente, López Becerra subrayó que otro reto central para 2026 será contener el crecimiento de la economía informal, lo que solo será posible con políticas públicas claras y efectivas, un sistema fiscal justo y proporcional, e incentivos reales para que el comercio formal pueda competir en condiciones equitativas y mantenerse como motor del empleo comunitario.
Los especialistas coincidieron en que la violencia y la inseguridad, reflejadas en hechos recientes como el ocurrido en Salamanca, Guanajuato, evidencian que el crimen organizado sigue teniendo presencia en más del 40 por ciento del territorio nacional, lo que genera un clima de incertidumbre y bajas expectativas de crecimiento para los comercios en pequeño rumbo a 2026.




