Especialista llama a no alarmarse por el “derrame ocular”, pero advierte signos que requieren atención médica

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Ciudad de México.- La hemorragia subconjuntival, conocida comúnmente como “derrame ocular”, suele desaparecer por sí sola y, en la mayoría de los casos, no representa un problema grave; sin embargo, también puede ser una señal de enfermedades como hipertensión o diabetes, por lo que es importante identificar cuándo requiere atención médica especializada, advirtió el jefe de la División de Oftalmología del Hospital General “Dr. Manuel Gea González”, Rodrigo Alexis del Valle Díaz de León.

El especialista explicó que esta afección consiste en la acumulación de sangre debajo de la conjuntiva, la membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo, debido a la ruptura de pequeños vasos sanguíneos superficiales. Generalmente se manifiesta como una mancha roja bien delimitada que no provoca dolor ni altera la visión.

No obstante, subrayó que cuando el ojo rojo se acompaña de dolor intenso, visión borrosa, sensibilidad a la luz, secreciones, destellos luminosos o antecedentes de un golpe, es indispensable acudir de inmediato con un oftalmólogo, ya que podría tratarse de una emergencia ocular.

Del Valle Díaz de León indicó que entre los factores que favorecen la aparición de una hemorragia subconjuntival se encuentran la hipertensión arterial no controlada, la diabetes, el uso de medicamentos anticoagulantes, el tallado constante de los ojos, la resequedad ocular, pequeños traumatismos y esfuerzos físicos intensos.

Añadió que aproximadamente una de cada 100 personas presentará esta condición al menos una vez en su vida y que su frecuencia aumenta en mayores de 60 años, debido al envejecimiento de los vasos sanguíneos y a la mayor incidencia de enfermedades crónicas.

Respecto al uso de teléfonos celulares, computadoras y otros dispositivos electrónicos, aclaró que las pantallas no provocan directamente el derrame ocular, aunque sí favorecen la resequedad y el cansancio visual, factores que pueden incrementar el riesgo de presentar este tipo de hemorragias.

Por ello, recomendó adoptar medidas preventivas como dormir entre seis y ocho horas diarias, limitar el tiempo frente a pantallas y aplicar la regla 20-20-20, que consiste en apartar la vista cada 20 minutos hacia un objeto situado aproximadamente a seis metros de distancia durante 20 segundos para permitir el descanso ocular.

También aconsejó parpadear con frecuencia durante el uso de dispositivos electrónicos, utilizar lentes con filtro para rayos ultravioleta cuando se permanezca al aire libre y emplear protección ocular en actividades con riesgo de golpes o lesiones.

El oftalmólogo señaló que la hemorragia subconjuntival suele desaparecer espontáneamente en un periodo de una a tres semanas y, en algunos casos, únicamente pueden recomendarse lágrimas artificiales para aliviar las molestias.

Finalmente, advirtió que la automedicación con gotas oftálmicas puede ocultar enfermedades más graves o provocar complicaciones, por lo que llamó a fortalecer la cultura de la prevención mediante revisiones periódicas de la salud visual y el adecuado control de enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes.