“Pasamos de un modelo meramente conductual a un modelo neurobiológico demostrado por la ciencia. Hoy sabemos que existen áreas de funcionamiento cerebral implicadas en el TDAH”, afirmó el Dr. Juan Carlos García Beristain, jefe del Departamento de Neurología del Hospital Infantil de México Federico Gómez, al advertir que el principal reto de esta condición no es su prevalencia, sino el elevado número de personas que permanecen sin diagnóstico ni tratamiento oportuno.
En entrevista para Sun Pharma, el especialista explicó que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo con bases biológicas ampliamente documentadas por la evidencia científica y no un problema de disciplina, falta de voluntad o mala crianza.
Señaló que el trastorno se caracteriza por patrones persistentes de inatención, impulsividad e hiperactividad que afectan el funcionamiento cotidiano de quienes lo presentan, desde la infancia y, en muchos casos, hasta la vida adulta.
De acuerdo con el neurólogo, a nivel mundial el TDAH afecta entre el 5 y 7 por ciento de niñas, niños y adolescentes, mientras que en la edad adulta la prevalencia se mantiene entre 2.5 y 3 por ciento.
En México, indicó, la proporción es similar y se estima que entre 1.5 y 2 millones de menores viven con esta condición.
El especialista subrayó que el factor de riesgo más importante es el componente genético, cuya heredabilidad se ubica entre 70 y 80 por ciento, alcanzando hasta 90 por ciento entre hermanos, además de registrarse una mayor frecuencia en gemelos.
Añadió que también existen factores perinatales asociados, entre ellos el nacimiento prematuro, bajo peso al nacer, exposición prenatal al tabaco o alcohol y complicaciones durante el embarazo o el parto.
García Beristain aclaró que el diagnóstico del TDAH continúa siendo completamente clínico, ya que actualmente no existe un estudio de laboratorio, resonancia magnética, electroencefalograma o biomarcador que permita confirmarlo de manera definitiva.
Por ello, explicó, la valoración requiere integrar información obtenida tanto en el hogar como en el entorno escolar para identificar cómo impactan los síntomas en la vida cotidiana del paciente.
Uno de los principales desafíos, apuntó, consiste en detectar los casos que no corresponden al perfil tradicional del menor hiperactivo.
Explicó que la variante predominantemente inatenta suele pasar desapercibida, especialmente entre niñas y adolescentes, quienes con frecuencia son catalogadas únicamente como distraídas, lo que retrasa el acceso a un diagnóstico y tratamiento adecuados.
El especialista advirtió que la falta de atención médica puede tener repercusiones durante toda la vida, al asociarse con problemas de rendimiento escolar, abandono de estudios, dificultades laborales, ansiedad, depresión, abuso de sustancias y mayor riesgo de accidentes.
En contraste, destacó que el abordaje multimodal —que combina tratamiento médico, apoyo psicológico, estrategias educativas, intervenciones conductuales y hábitos saludables de sueño— ha demostrado una alta efectividad para mejorar la calidad de vida.
Precisó además que los tratamientos farmacológicos actualmente disponibles cuentan con respaldo científico y no generan adicción, además de favorecer la organización, el desempeño académico o laboral y reducir el estrés dentro del entorno familiar.
Con motivo del Día Mundial del TDAH, que se conmemora el próximo 13 de julio, el especialista recordó cinco aspectos fundamentales para comprender esta condición: tiene un origen biológico; no es consecuencia de una mala crianza; puede manifestarse sin hiperactividad; responde favorablemente al tratamiento integral; y muchas personas con TDAH poseen altos niveles de creatividad, energía y pensamiento original.
Finalmente, el neurólogo hizo un llamado a madres, padres, docentes y cuidadores para solicitar una valoración profesional cuando identifiquen dificultades persistentes de atención, impulsividad o hiperactividad en niñas, niños y adolescentes.
“El TDAH no es un defecto de carácter, es una condición tratable. Si padres o maestros reconocen estas dificultades en un menor, el paso correcto es buscar orientación profesional. Un diagnóstico a tiempo tiene el poder de cambiar por completo el rumbo de una vida”, concluyó.


