Un niño encuentra en un árbol la posibilidad de volver simbólicamente a los brazos de su abuela después de su muerte. Esa es la premisa de El árbol de Ko, espectáculo de títeres y objetos que tendrá temporada hasta el 4 de octubre en el Centro Cultural del Bosque (CCB), con una propuesta dirigida a las infancias que aborda la pérdida, la memoria y la manera en que las historias mantienen vivos los vínculos entre generaciones.
Presentada por la Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Teatro, en colaboración con Avuelopajaro, la puesta en escena es dirigida por Manuel Mansilla, con actuación y realización de títeres de Esteban Herskovits.
Creada en 2016, la obra construye su historia alrededor de Ko y su abuela, quienes comparten relatos como una forma de transmitir experiencias y conocimientos.
Cuando ella muere, un árbol nace en el lugar donde terminó su camino. Para el niño, subir a sus ramas significa regresar a sus brazos y reencontrarse con aquello que aparentemente había perdido.
Un árbol como refugio de la memoria
La naturaleza funciona como uno de los principales recursos simbólicos de la puesta en escena. El árbol representa protección y continuidad, pero también se transforma en un espacio donde Ko puede conservar los recuerdos de su abuela.
De esta manera, la muerte no es presentada únicamente como una desaparición, sino como una transformación: la abuela permanece a través del árbol, de la imaginación del niño y de las historias que ambos compartieron.
La obra se inscribe en una tradición del teatro latinoamericano para las infancias que reconoce la capacidad de niñas y niños para acercarse, mediante recursos metafóricos, a asuntos complejos como la muerte, el duelo, el miedo, la memoria y la transformación.
Chupacabras, cocodrilos y un gaucho forman parte del viaje
La puesta en escena utiliza títeres de mesa y objetos para construir diferentes relatos dentro de la historia principal.
Por una pequeña mesa desfilan personajes y aventuras protagonizadas por un guerrero de una tribu, un chupacabras, un cocodrilo y un gaucho que busca una gallina.
Estas narraciones funcionan como “cuentos dentro del cuento” y recuperan el mecanismo de la tradición oral, en el que una historia conduce hacia otra y el conocimiento se transmite de generación en generación.
“Sobre una pequeña mesa se abre un universo entero”, describen los creadores, quienes señalan que, detrás de las aventuras y personajes, la obra muestra cómo un árbol puede convertirse “en refugio de la esperanza”.
Una obra con recorrido internacional
El árbol de Ko cuenta con una trayectoria de una década. En 2016 recibió el Premio Javier Villafañe al Espectáculo Extranjero y posteriormente ha tenido presentaciones en Chile, Argentina y México.
En 2018 llegó al Museo Violeta Parra dentro de un ciclo dedicado al teatro de títeres y, un año después, participó en actividades relacionadas con el Séptimo Coloquio El Títere y las Artes Escénicas en México.
Posteriormente formó parte de la programación de Teatro a Mil 2021 y en 2025 fue incluida en el Festival al Sur de Buenos Aires.
El equipo creativo está integrado por Santiago Llorente, responsable de la música, y Fernando Gutiérrez Rincón, encargado del diseño de iluminación.
La producción corresponde a Araceli Flores, Fernando Gutiérrez y Esteban Herskovits, mientras que Luisa Patricia Tapia Márquez participa como asistente técnica.
¿Cuándo y dónde ver “El árbol de Ko”?
La temporada se realiza en la Sala CCB Nancy Cárdenas del Centro Cultural del Bosque, con funciones los sábados y domingos a las 12:30 horas, hasta el 4 de octubre.
La puesta en escena tiene una duración aproximada de 45 minutos y está recomendada para público a partir de los 6 años.
Con títeres, objetos y relatos que pasan de una generación a otra, El árbol de Ko propone acercar al público infantil a un tema difícil sin recurrir al dramatismo excesivo: cómo afrontar una ausencia y descubrir que los afectos también pueden permanecer en los recuerdos y en las historias que seguimos contando.


