UNAM advierte alta probabilidad de un fenómeno El Niño fuerte en 2026; prevén menos lluvias, más calor e incendios en México

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México enfrenta una probabilidad superior al 95 por ciento de que durante el segundo semestre de este año se establezca un fenómeno El Niño de intensidad fuerte o muy fuerte, condición que podría traducirse en una reducción de lluvias, incremento de las temperaturas, mayor riesgo de incendios forestales y el fortalecimiento de huracanes de gran intensidad, advirtió el investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, Jorge Zavala Hidalgo.

Con base en el pronóstico de junio de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el especialista explicó que existe prácticamente la certeza de que El Niño se desarrollará antes de concluir 2026, aunque aún persiste incertidumbre sobre si alcanzará una intensidad fuerte o muy fuerte.

El investigador recordó que El Niño es un fenómeno climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, central y oriental, y forma parte del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), cuya fase opuesta corresponde a La Niña.

Entre los efectos esperados para México, destacó una disminución de las precipitaciones a partir de julio respecto al promedio histórico.

“Sí va a llover, porque es la temporada, pero menos”, explicó Zavala Hidalgo.

De acuerdo con las proyecciones, esa reducción de lluvias podría extenderse hasta la primavera de 2027 en el centro, sur y la península de Yucatán. En contraste, Baja California suele registrar durante los años con El Niño lluvias superiores al promedio entre enero y febrero.

El especialista indicó que la disminución de precipitaciones suele estar asociada con temperaturas más elevadas. Recordó que en 2024 México registró récords históricos de calor en un contexto de lluvias por debajo de lo habitual, situación relacionada, entre otros factores, con este tipo de condiciones oceánicas y atmosféricas.

Las altas temperaturas combinadas con la escasez de lluvia también incrementan significativamente el riesgo de incendios forestales, especialmente entre febrero y mayo de 2027, periodo para el que recomendó mantener vigilancia y reforzar las acciones de prevención.

A ello se suma un posible deterioro en la calidad del aire. El aumento de incendios favorece la emisión de partículas y compuestos volátiles que contribuyen a la formación de ozono. Si estas condiciones coinciden con una intensa radiación solar y menor nubosidad, el problema podría agravarse durante la primavera del próximo año.

En materia de ciclones tropicales, Zavala Hidalgo explicó que el exceso de calor acumulado en el Pacífico ecuatorial puede desplazarse hacia las costas mexicanas, elevando el contenido de calor del océano. Aunque esta condición no garantiza por sí sola ciclones más intensos, sí constituye uno de los factores que favorecen la rápida intensificación de huracanes que pueden alcanzar categorías 3, 4 o 5.

Los especialistas consideran que el seguimiento permanente de la evolución del fenómeno permitirá anticipar sus efectos y fortalecer las estrategias de prevención ante los posibles impactos en la disponibilidad de agua, la agricultura, la salud pública y la gestión de riesgos durante los próximos meses.