La inteligencia artificial debe mantenerse como una herramienta al servicio de las personas y no convertirse en un sustituto de la capacidad humana para pensar, reflexionar y tomar decisiones, coincidieron especialistas durante el inicio del VIII Congreso Nacional de Filosofía, donde analizaron los retos éticos que plantea el acelerado desarrollo tecnológico.
El encuentro, organizado por la Federación Nacional de Filósofos (FENAFIL) bajo el lema “Persona Humana y Libertad: Ordo in Libertate”, reúne durante dos días a investigadores, juristas, científicos y especialistas para debatir sobre la libertad, la ética y el impacto de las nuevas tecnologías en la sociedad.
Uno de los temas centrales fue el uso de la inteligencia artificial (IA) y sus implicaciones para la autonomía intelectual de las personas.
Durante su conferencia, la doctora Raquel Adela Boucher Guzmán de Arcos sostuvo que la inteligencia artificial debe permanecer subordinada a la inteligencia y la voluntad humanas, al advertir que existe una tendencia creciente a utilizar estas herramientas como sustituto del razonamiento.
“La inteligencia artificial tiene que ser una herramienta, no un reemplazo del entendimiento humano”, afirmó.
La especialista señaló que el principal riesgo no radica en el avance tecnológico, sino en delegar la capacidad de pensar, argumentar y decidir a sistemas automatizados, por lo que consideró indispensable que el desarrollo de estas tecnologías sea evaluado desde la ética, la filosofía y la comprensión de la naturaleza humana.
Libertad implica responsabilidad
En otra de las ponencias principales, el rector del Instituto de Especialización para Ejecutivos, Salvador Leaños Flores, abordó los llamados “Tres dilemas sobre la libertad”, donde cuestionó la idea de que ser libre significa actuar sin límites.
Explicó que la libertad implica actuar de manera racional y asumir las consecuencias de las decisiones propias, además de distinguirse tanto del determinismo como del libertinaje.
El académico sostuvo que parte de la crisis social actual responde a la pérdida de referentes éticos y al predominio de valores ligados al individualismo, el pragmatismo y la búsqueda exclusiva del éxito material.
Bioética frente a las nuevas tecnologías
La doctora Silvia Irene Adame Rodríguez, especialista en bioética, propuso incorporar criterios bioéticos para evaluar el impacto de tecnologías como la realidad virtual, la realidad aumentada y la inteligencia artificial sobre las personas.
Consideró necesario analizar sus efectos físicos, cognitivos y emocionales, especialmente de acuerdo con la edad y el desarrollo humano, además de fortalecer la información disponible para que los usuarios puedan tomar decisiones libres y responsables.
Construir tecnología con bases éticas
Por su parte, el doctor Daniel Ochoa Amavizca afirmó que existe una falsa oposición entre la libertad y la ley natural, al sostener que una sociedad verdaderamente libre requiere ciudadanos capaces de actuar con responsabilidad y orientados hacia valores como la verdad, la justicia y el bien común.
Durante la primera jornada del congreso, los participantes coincidieron en que el desarrollo científico y tecnológico continuará avanzando, por lo que el desafío consiste en construir marcos éticos, educativos y jurídicos que permitan aprovechar los beneficios de la inteligencia artificial sin debilitar la capacidad crítica ni la autonomía intelectual de las personas.
El VIII Congreso Nacional de Filosofía concluirá este sábado con nuevas conferencias dedicadas al análisis de la educación, el derecho, la universidad, la subjetividad y la libertad frente a los cambios tecnológicos que enfrenta la sociedad contemporánea.


