Avanza el Instituto Politécnico Nacional (IPN) en la instalación de una red de estaciones para monitorear el sargazo en el Caribe mexicano, con el objetivo de medir los gases derivados de su descomposición y reducir riesgos a la salud en zonas costeras.
De acuerdo con especialistas del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD), ya se encuentra en operación un cuarto sensor en Playa del Carmen, que se suma a los instalados en Cancún (Punta Nizuc), Akumal y Mahahual, considerados puntos críticos de arribo de la macroalga.
El proyecto busca implementar un sistema de alerta temprana que permita informar a autoridades y población sobre niveles de riesgo en playas, así como facilitar decisiones como restringir el acceso en zonas con alta concentración de gases.
Entre los principales riesgos identificados se encuentran los efectos de la inhalación de gases como el ácido sulfhídrico y el amoníaco, asociados a síntomas como dolor de cabeza, mareos y desvanecimientos, particularmente en personas expuestas de manera prolongada.
Especialistas advierten que estos impactos pueden ser más severos en niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias, lo que refuerza la necesidad de contar con mecanismos de monitoreo y prevención.
El modelo implementado en México toma como referencia experiencias internacionales, como el sistema de vigilancia en Martinica, donde el monitoreo continuo ha permitido reducir riesgos mediante información oportuna a la población.
El contexto ambiental también genera preocupación. La llegada anticipada de sargazo desde enero de 2026 —cuando normalmente inicia en marzo— hace prever un incremento en los volúmenes, que podrían superar los 37 millones de toneladas registradas el año anterior.
Investigadores vinculan este fenómeno con factores como el cambio climático, el aumento de nutrientes en el océano y la expansión del cinturón de sargazo en el Atlántico, lo que ha complicado el manejo del problema en Quintana Roo.
Además, se alertó sobre los riesgos en el aprovechamiento del sargazo cuando contiene niveles elevados de arsénico, ya que su uso en productos o fertilizantes podría representar un peligro para humanos y animales si no se maneja bajo condiciones controladas.
El desarrollo de esta red de monitoreo forma parte de una estrategia científica para atender un fenómeno ambiental creciente, cuyo impacto no solo es ecológico, sino también sanitario y económico para las comunidades del Caribe mexicano.


