La niñez con poco tiempo de esparcimiento, no piensa, no reflexiona, ni es capaz de crear

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Por Elvia Martínez G.

Sin temor a equivocarnos, el juego es el medio más efectivo para que el ser humano aprenda y desarrolle plenamente sus habilidades físicas y mentales. La niñez es el punto central para llevar a cabo esas actividades, ya que es una combinación entre el impulso natural y lo que marca la sociedad, debido a que en ella se inscriben juegos, valores, habilidades y deseos.

Sin temor a equivocarnos, una sociedad con un alto grado de esparcimiento es más productiva, solidaria y menos agresiva. “Ahora, la premisa es producir y desechar el tiempo libre. No obstante, tanto en la niñez como en la vida adulta, tener espacios para el esparcimiento implica pensar, reflexionar e incluso fomentar la creatividad. A nuestra niñez le estamos enseñando a no parar nunca: clases, cursos de todo y cuando llegan las vacaciones (cada vez más cortas), los llenamos de actividades por necesidad o porque creemos que es lo mejor, cuando los niños necesitan de momentos para echar su imaginación a volar: eso también es salud mental”, indicaron especialistas del Centro de Especialización de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI).

Hemos observado –explicaron- que muchos adultos son incapaces de disfrutar momentos de esparcimiento, conducta que es trasmitida a los niños, y es considerado como patología: “Los mexicanos somos una de la sociedades que más trabajan, pero si nos atenemos a los resultados, éstos distan de ser positivos. Es necesario recobrar los momentos de esparcimiento; es fundamental que los niños tengan más tiempo libre y esto implica necesariamente estar más tiempo con sus padres”.

La gente trabaja más que nunca y los infantes se someten a una “hiperactividad” que no es equitativa con los buenos resultados escolares o laborales: “Todo es frenético y la tendencia es volverse adicto al trabajo, al estudio, a la actividad. No nos damos cuenta que para tener ideas en todos los ámbitos se requiere del esparcimiento y eso no sólo involucra al campo de las humanidades, sino a todo lo que se emprende. Es que la gente pocas veces se pone a pensar en el sentido que tiene su vida”, destacaron los especialistas.

Ante ello, el CEEPI -organismo que difunde la salud mental infantil y de la familia- promueve que los infantes disfruten de periodos de esparcimiento:

“Ellos tienen derecho a disfrutar del ocio, como lo hicimos nosotros cuando éramos niño. Quieren platicar, leer, jugar, pensar, imaginar, convivir y amar, disfrutar su infancia, sin dejar a un lado su responsabilidady siempre poniendo límites, podemos concluir que una sociedad con más tiempo libre es más feliz, creativa y paradójicamente productiva”. Se busca la felicidad infantil acompañada de juegos e ilusiones, concluyeron.