Avanzan los trabajos de reforzamiento estructural en la mina Santa Fe, en El Rosario, Sinaloa, donde continúan las labores para rescatar a tres mineros atrapados, tras completarse el sellado hermético de una estructura clave y el inicio de nuevas obras para estabilizar la zona.
De acuerdo con el Puesto de Mando Unificado, uno de los puntos críticos fue la consolidación del tapón ubicado bajo la presa de jales, cuya función es impedir filtraciones y proteger las galerías inferiores. Durante la última jornada, se aplicaron resinas especiales que permitieron un cierre hermético, paso que habilitó el arranque de la construcción de un muro de concreto reforzado.
Las autoridades informaron que esta estructura contará con anclajes y varillas de acero, además de aditivos especiales para soportar la presión en condiciones subterráneas, mientras se mantiene un monitoreo técnico permanente que, hasta ahora, no reporta desplazamientos en la zona.
En paralelo, los trabajos en el interior de la mina registran avances en la limpieza de 130 metros de jales, lo que reduce la distancia hacia la llamada “zona cero”, donde se concentran las tareas de búsqueda.
Para facilitar el acceso y la operación de los equipos de rescate, se habilitaron rutas seguras dentro de los túneles mediante la colocación de más de mil costales, láminas de triplay y señalización preventiva.
Además, se reportó el avance de seis metros en la perforación de un barreno de exploración, herramienta clave para evaluar condiciones de seguridad antes del ingreso de brigadas especializadas.
En cuanto a la infraestructura operativa, se instalaron 300 metros de soportes para cableado eléctrico que alimenta las bombas encargadas de extraer agua y lodos, uno de los principales obstáculos para avanzar en las labores de rescate.
Las acciones se realizan de manera coordinada entre fuerzas federales, incluyendo la Secretaría de la Defensa Nacional, Marina, Protección Civil, la Comisión Federal de Electricidad, así como autoridades estatales y brigadas especializadas.
Aunque los avances técnicos han permitido estabilizar áreas clave, el reto persiste en las condiciones del terreno y la acumulación de lodos, factores que mantienen la operación en un escenario de alta complejidad.


