“Las cifras permiten acercar la información a distintos sectores y son fundamentales para diseñar políticas públicas más efectivas”, afirmó Amalia Pulido Gómez, consejera presidenta del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), al destacar la importancia de los datos en la construcción de una agenda con perspectiva de género.
Durante la Conferencia Magistral Estadísticas de Género, organizada por el IEEM, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se expusieron indicadores que evidencian las brechas persistentes entre hombres y mujeres en el país.
La presidenta del INEGI, Graciela Márquez Colín, señaló que, aunque las mujeres representan el 52.2% de la población en México, solo 45 de cada 100 participan en el mercado laboral, una de las tasas más bajas en América Latina.
A ello se suma la carga del trabajo no remunerado: cerca del 60% de las mujeres dedican en promedio 37.7 horas semanales a labores domésticas y de cuidado, más del doble que los hombres, quienes destinan 16.8 horas.
Las desigualdades también se profundizan en sectores vulnerables. De acuerdo con los datos presentados, el 67.4% de las mujeres hablantes de lengua indígena vive en pobreza, en contraste con el 26.1% de hombres no hablantes en la misma condición.
En el ámbito político, si bien se ha incrementado la participación femenina —al pasar de 120 a 605 presidentas municipales entre 2010 y 2024—, especialistas coincidieron en que las brechas de género siguen siendo significativas.
Pulido Gómez subrayó que el acceso a información estadística confiable es clave para que autoridades, academia y sociedad civil diseñen estrategias que atiendan estas desigualdades de forma estructural.
El encuentro reunió a representantes de los tres órdenes de gobierno, organismos autónomos, academia y sociedad civil, en un ejercicio que busca fortalecer la cultura cívica y promover decisiones públicas basadas en evidencia.
Aunque se reconocen avances en representación y visibilidad, los datos muestran que el desafío de la igualdad sustantiva en México aún enfrenta obstáculos estructurales que requieren atención sostenida desde múltiples frentes.



