Nómadas digitales y rentas temporales aceleran nueva ola de gentrificación en México y América Latina

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Un estudio del Cinvestav advierte que el trabajo remoto y las plataformas digitales están transformando barrios, encareciendo la vivienda y desplazando física y socialmente a sus habitantes originales.

Ciudad de México, 3 de septiembre de 2026.— México y otras ciudades de América Latina se encuentran entre las zonas más expuestas a una nueva etapa de gentrificación impulsada por los nómadas digitales, el trabajo remoto y la expansión de las plataformas de alojamiento temporal, advierte una investigación en materia urbana.

El estudio, titulado Covid-19, nómadas digitales y la sexta ola de gentrificación, sostiene que la pandemia aceleró un proceso que está modificando la composición social, económica y urbana de distintas ciudades, particularmente en los países del llamado sur global.

La investigación fue elaborada por Ugo Gómez-Oliván, Yolanda Fernández, Julia Fraga, Salvador Montiel y Miguel Ángel Munguía-Rosas, especialistas vinculados con el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) y la Universidad Autónoma de Yucatán. El trabajo fue publicado en el volumen 52 de la revista latinoamericana de estudios urbano-regionales EURE.

El desplazamiento no siempre implica abandonar el barrio

La gentrificación no se limita a la llegada de habitantes con mayores ingresos ni al incremento del valor de las propiedades. También puede provocar que los residentes originales pierdan espacios de convivencia, modifiquen sus costumbres o queden excluidos de la nueva dinámica comercial y social de su comunidad.

“Cuando hablamos de gentrificación, no sólo es que lleguen nuevas personas a un vecindario, sino que hay un proceso de expulsión de las y los residentes originales o bien de retracción de sus costumbres”, explicó Gómez-Oliván.

El investigador señaló que algunas personas permanecen en sus viviendas, pero quedan marginadas de la vida social del barrio debido al encarecimiento de productos y servicios, la sustitución de comercios tradicionales y la transformación de los espacios públicos.

De esta manera, el desplazamiento puede ser físico, cuando una familia debe abandonar la zona, o social y cultural, cuando sus habitantes dejan de reconocerse en el entorno donde han vivido durante años.

Plataformas cambian la función de las viviendas

A diferencia de etapas anteriores, la denominada sexta ola de gentrificación tiene como uno de sus principales componentes el uso de tecnologías digitales.

Las aplicaciones de alojamiento por periodos cortos permiten convertir viviendas residenciales en espacios destinados a visitantes temporales. Esta dinámica vuelve atractivos determinados barrios para la inversión inmobiliaria, aun cuando los propietarios no tengan intención de habitarlos.

El estudio plantea que la expansión de estas plataformas reduce la disponibilidad de vivienda para residentes permanentes, presiona los precios de alquiler y transforma la oferta comercial para atender a una población flotante con mayor capacidad económica.

La emergencia sanitaria por Covid-19 reforzó esta tendencia. El crecimiento del trabajo remoto permitió que profesionales de países con mayores ingresos se trasladaran a ciudades con costos de vida más bajos, mientras algunos propietarios recurrieron a las rentas temporales para compensar la disminución de sus ingresos.

Los autores proponen identificar este fenómeno como una “sexta ola” de gentrificación, caracterizada por la movilidad internacional de trabajadores digitales y por el papel de las plataformas tecnológicas en la comercialización de los espacios urbanos. Cinvestav

La transformación también alcanza periferias

Aunque el fenómeno suele asociarse con zonas céntricas, colonias turísticas o barrios con una amplia oferta cultural, los investigadores advierten que también puede extenderse hacia las periferias y a localidades consideradas pueblos mágicos.

La transformación comienza con el aumento de inversiones, remodelaciones y cambios de uso de suelo, pero posteriormente puede modificar los precios, los negocios, los servicios y las costumbres de toda la comunidad.

El antecedente histórico se remonta a ciudades como Nueva York, donde durante la década de 1980 antiguos edificios industriales fueron convertidos en galerías, centros culturales, clubes nocturnos y departamentos tipo loft. Ese proceso fue identificado como gentrificación liderada por artistas.

Cuatro décadas después, señalan los investigadores, los nómadas digitales y las plataformas de alojamiento temporal ocupan un papel semejante en distintos centros urbanos de México y América Latina.

Proponen regular alquileres temporales

Los especialistas reconocen que no existe una fórmula única para detener la gentrificación, debido a que sus causas y efectos cambian en cada ciudad.

No obstante, plantean regular las propiedades ofrecidas mediante plataformas digitales, especialmente aquellas que funcionan sin licencia o fuera de las disposiciones locales.

También recomiendan vigilar los incrementos atípicos en las solicitudes para remodelar o modificar viviendas, pues este indicador puede ayudar a identificar los barrios donde comienza a intensificarse el fenómeno.

Para Gómez-Oliván, además de disponer de información precisa, resulta indispensable que los gobiernos tengan voluntad política para contener el desplazamiento y proteger el derecho de las comunidades a permanecer en sus territorios.

Los investigadores consideran que las autoridades deben buscar un equilibrio entre la llegada de nuevos residentes y visitantes, el desarrollo económico y la protección de las personas que históricamente han habitado los barrios.