OMS alerta que los casos de cáncer podrían aumentar a 35 millones al año para 2050

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“El sueño mantiene una estrecha relación con la salud física y mental. Por ello, la falta de descanso puede favorecer la ansiedad, la depresión y el deterioro cognitivo”, señaló Rodrigo Gómez Martínez, especialista en Psicogeriatría del Instituto Nacional de Geriatría (INGER), al destacar la importancia de atender oportunamente los factores que inciden en la salud de la población. En ese contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el cáncer continúa como uno de los principales desafíos sanitarios del planeta y que, de no reforzarse las acciones de prevención y atención, los nuevos casos podrían alcanzar cerca de 35 millones al año para 2050.

De acuerdo con el Informe sobre la situación mundial del cáncer 2026, elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), actualmente se registran alrededor de 20.6 millones de nuevos casos y casi 10 millones de muertes por esta enfermedad cada año, lo que la convierte en la segunda causa de fallecimiento a nivel mundial, únicamente por debajo de las enfermedades cardiovasculares.

El organismo internacional indicó que el cáncer provoca más de 26 mil muertes diarias y advirtió que el incremento proyectado para las próximas décadas exige transformar los sistemas de salud hacia un modelo centrado en las personas, con acceso equitativo a la prevención, el diagnóstico oportuno, el tratamiento y los cuidados paliativos.

El informe revela que persisten profundas desigualdades en la atención oncológica. Mientras en los países de ingresos altos 87 por ciento de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama sobreviven al menos cinco años, en las naciones de ingresos bajos la supervivencia apenas alcanza 42 por ciento.

Asimismo, la OMS señala que menos de uno de cada tres países incorpora actualmente la atención integral del cáncer dentro de sus programas de cobertura universal de salud.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que las diferencias en la supervivencia no son inevitables, sino consecuencia de decisiones en materia de políticas públicas, por lo que llamó a fortalecer la inversión en sistemas sanitarios más equitativos.

El documento también advierte que el cáncer representa un fuerte impacto económico y social para las familias. La primera encuesta mundial realizada por la OMS entre personas afectadas reveló que 45 por ciento enfrenta dificultades financieras derivadas de la enfermedad, mientras que más de la mitad reportó afectaciones en su salud mental y prácticamente todos los cuidadores señalaron experimentar altos niveles de estrés y aislamiento.

En cuanto a la distribución geográfica, Asia concentra más de la mitad de los casos y de las muertes por cáncer, mientras que Europa registra una carga desproporcionadamente elevada al representar cerca del 21 por ciento de los casos globales pese a albergar alrededor del 9 por ciento de la población mundial.

La OMS identificó al cáncer de pulmón como la principal causa de muerte por esta enfermedad. Entre los hombres, los tipos más frecuentes son pulmón, próstata y colorrectal; en las mujeres predominan los cánceres de mama, pulmón y colorrectal.

El informe destaca que casi cuatro de cada diez casos de cáncer están asociados con factores de riesgo prevenibles, entre ellos el consumo de tabaco y alcohol, la obesidad, el sedentarismo, infecciones como el Virus del Papiloma Humano (VPH), las hepatitis B y C, Helicobacter pylori y la contaminación ambiental.

Aunque reconoce avances importantes, como la reducción del consumo de tabaco en 27 por ciento desde 2010, la expansión de programas de vacunación y el incremento de países con planes nacionales de control del cáncer, la OMS advierte que millones de personas aún carecen de acceso a medicamentos esenciales y tratamientos especializados.

Como parte de sus recomendaciones, el organismo internacional plantea fortalecer la cobertura universal de salud, incrementar la inversión en prevención, colocar a las personas con experiencia de vida en el centro de las políticas oncológicas y garantizar que la investigación y la innovación respondan a las necesidades de salud pública con criterios de equidad.

La OMS concluye que las decisiones adoptadas durante los próximos años serán determinantes para reducir la carga mundial del cáncer y mejorar la supervivencia y calidad de vida de millones de personas en las próximas décadas.