Hay imágenes que resumen una administración. Una de ellas es la de “Vendedor de Esperanzas”, de Charlotte Yazbek: recostada sobre el suelo, mutilada y fuera del Parque de las Esculturas. Así permaneció después de ser vandalizada en junio de 2024, durante el gobierno de la panista Karla Fiesco, y así la encontró la administración de Daniel Serrano, que ahora prepara su rescate.
Cuautitlán Izcalli, Estado de México, 18 de agosto de 2026.– La pieza sufrió severos daños luego de que un intento de robo terminara con la escultura derribada y cercenada de las piernas.
El ataque explica cómo quedó destruida. Lo que no explica es por qué, durante los más de seis meses que todavía le quedaban al gobierno anterior, la obra no fue recuperada ni recibió un resguardo adecuado.
El cambio de administración llegó y “Vendedor de Esperanzas” seguía ahí: mutilada, recostada y fuera del espacio que ocupaba en uno de los sitios culturales más representativos del municipio.
Así la encontró el gobierno de Daniel Serrano.

Ahora, mientras la actual administración ya interviene otras obras de Charlotte Yazbek, “Vendedor de Esperanzas” tendrá que esperar una segunda etapa debido precisamente a la magnitud del deterioro que presenta.
Su recuperación no puede limitarse a colocar nuevamente las piezas en su sitio.
Antes será necesario realizar un diagnóstico estructural para conocer las condiciones del metal, establecer hasta dónde llegan los daños y determinar el procedimiento necesario para reintegrar las partes afectadas.
El propósito es que la escultura pueda volver a mantenerse en pie y finalmente regresar al espacio público.
No será, por tanto, una reparación inmediata ni cosmética. La intervención deberá determinar primero si la estructura conserva las condiciones necesarias y qué trabajos especializados requiere para garantizar su estabilidad.
La historia de “Vendedor de Esperanzas” termina por exhibir dos momentos claramente distintos en el tratamiento del patrimonio municipal.
Durante la administración de Karla Fiesco, la pieza fue vandalizada, mutilada y permaneció sin ser recuperada durante los meses restantes de su gobierno. Con Daniel Serrano comenzó el proceso para diagnosticar los daños y emprender su recuperación.
El deterioro de una obra de arte público no comienza necesariamente con el abandono institucional: en este caso, comenzó con un acto vandálico. Pero la responsabilidad de las autoridades también pasa por lo que ocurre después del ataque: proteger, conservar y recuperar el patrimonio que pertenece a la comunidad.
La historia de la pieza sintetiza ahora dos maneras de relacionarse con el patrimonio municipal: una administración la dejó mutilada y arrumbada; la siguiente decidió emprender el camino para restaurarla.




