La búsqueda llega al Panteón de Dolores: identificaciones permiten recuperar cuerpos

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La identificación de personas sepultadas en la fosa común ha permitido entregar cuerpos a sus familiares y ofrecer un lugar de memoria a quienes deciden mantenerlos en el cementerio.

Personas que eran buscadas por sus familias han sido identificadas después de ser sepultadas en la fosa común del Panteón Civil de Dolores, en la Ciudad de México. En algunos casos, sus cuerpos fueron recuperados mediante exhumaciones; en otros, conocer su ubicación permitió a sus familiares acudir a visitarlos, explicó Samuel Otero González, subdirector de Panteones de la alcaldía Miguel Hidalgo.

“Se han identificado muchas personas a las que se estaban buscando y los familiares han podido recuperar su cuerpo”, señaló en entrevista con Reflexión 24 Informativo.

Detrás de estos reencuentros hay investigaciones, expedientes forenses y registros de inhumación que permiten establecer dónde fue sepultada cada persona. De acuerdo con el funcionario, desde 2021 se ha fortalecido la coordinación con la Comisión Nacional de Búsqueda, fiscalías y organizaciones civiles para apoyar estas labores.

Una capilla para quienes recuperaron su identidad

Las identificaciones también han transformado el espacio. Flores, veladoras y fotografías acompañan ahora el recuerdo de personas cuyos familiares pudieron conocer finalmente su paradero.

Trabajadores del cementerio acondicionaron una antigua caseta de vigilancia como una pequeña capilla. En ella colocan fotografías de personas identificadas y adornos que integran una ofrenda permanente.

Otero González explicó que algunas familias no pueden recuperar los cuerpos o deciden que permanezcan en el panteón, por lo menos ya saben dónde están sepultados, lo que les permite visitarlos y contar con un lugar para recordarlos.

Los registros permiten ubicar las sepulturas

Según el subdirector, el recinto cuenta con aproximadamente 120 fosas comunes, cuya capacidad puede variar entre 100 y 150 cuerpos por fosa.

Las inhumaciones se registran por ubicación y se vinculan con la carpeta de investigación o el expediente forense correspondiente. Mientras el cementerio conserva los datos del lugar de sepultura, las instituciones responsables de los procedimientos forenses resguardan los elementos de identificación, como fotografías y huellas.

Esta información permite relacionar los expedientes con los registros del panteón y apoyar la localización de los cuerpos cuando se establece su identidad.

Sin embargo, el paso del tiempo puede complicar la recuperación. Otero González advirtió que los materiales utilizados durante las inhumaciones se deterioran y las placas de identificación pueden desprenderse, por lo que en determinadas circunstancias se requieren estudios especializados para confirmar la identidad.

Sepulturas dignas para personas en situación de calle

Entre las organizaciones que han colaborado en este acercamiento se encuentra El Caracol, que trabaja con personas en situación de calle.

De acuerdo con el testimonio, esa participación ha permitido gestionar sepulturas individuales para algunas de las personas acompañadas por la organización, cuyos cuerpos podían terminar en la fosa común.

La colaboración incorpora así otra dimensión del trabajo funerario: procurar que las condiciones sociales de una persona no impidan que tenga una sepultura digna y un espacio donde pueda ser recordada.

Una fotografía frente al anonimato

El Panteón Civil de Dolores reúne distintas expresiones de la memoria colectiva. Además de la Rotonda de las Personas Ilustres, alberga espacios vinculados con comunidades, instituciones y agrupaciones.

En la fosa común, esa memoria adquiere una dimensión familiar: una fotografía en la capilla, flores sobre la tierra y una visita al lugar donde descansa alguien que durante un tiempo fue buscado.

Para esas familias, la identificación permite conocer un paradero y, cuando es posible, recuperar un cuerpo. También abre la posibilidad de despedirse y tener un sitio al cual volver.