El Gobierno del Estado de México reportó un avance del 75% en la reconstrucción integral del Periférico Norte, una de las principales arterias viales del país, por la que circulan diariamente más de 204 mil vehículos.
La intervención contempla un total de 108 kilómetros, de los cuales ya se han rehabilitado 81 kilómetros, en el tramo que va desde los límites con la Ciudad de México hasta la carretera México–Querétaro, beneficiando a municipios clave como Naucalpan, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli, Cuautitlán y Tepotzotlán.
Autoridades estatales señalaron que se trata de la primera rehabilitación de gran escala en más de dos décadas. “Tiene más de 25 años que no se le daba este mantenimiento”, explicó Joel González Toral, director general de la Junta de Caminos del Estado de México.
Actualmente, los trabajos se desarrollan en cuatro frentes simultáneos, con maquinaria especializada y la participación de cerca de dos mil trabajadores, entre empleos directos e indirectos, enfocados en la renovación de carriles centrales y laterales.
El Periférico Norte, parte del Anillo Periférico concebido desde 1925 como una solución al crecimiento urbano de la capital, se ha consolidado como un eje estratégico de conexión entre el Valle de México y los corredores industriales del centro y norte del país.
De acuerdo con autoridades de infraestructura, la modernización de la vialidad permitirá mejorar la seguridad y reducir los tiempos de traslado. “Más de dos autos por segundo circulan por esta vía y el tiempo de recorrido se reducirá entre 15 y 20 minutos”, indicó Israel Castañón Murillo, director de Infraestructura Carretera.
La obra forma parte de la estrategia estatal que busca posicionar 2026 como el “Año de las Obras” en el Estado de México. No obstante, especialistas han señalado que el reto será garantizar la durabilidad de la intervención y atender de forma integral el crecimiento vehicular en la zona metropolitana.
La reconstrucción del Periférico Norte se perfila como una de las acciones más relevantes en materia de movilidad en la entidad, en un contexto donde la demanda de infraestructura sigue en aumento en una de las regiones más densamente pobladas del país.




