“La tarifa del taxi no es negociable ni depende de la zona o del tipo de pasajero; está claramente establecida y debe respetarse”, afirmó Magdalena Núñez Monreal, al exigir poner un alto a los cobros indebidos y prácticas irregulares detectadas en el servicio de taxi en la capital del país.
La dirigencia del Partido del Trabajo en la Ciudad de México señaló que usuarios han reportado incrementos arbitrarios del banderazo en zonas de alta demanda como Roma, Condesa, Juárez, Polanco y el Centro Histórico. De acuerdo con Núñez Monreal, estas conductas constituyen un abuso contra la ciudadanía y una violación al marco normativo que regula el transporte público.
El PT-CDMX documentó que algunos conductores elevan tarifas bajo el argumento de operar como “taxis de sitio” sin contar con permisos, registro oficial o señalización que respalde esa modalidad. La comisionada política advirtió que esta práctica no sólo es ilegal, sino que genera desconfianza y vulnera el derecho a una movilidad segura y transparente.
Otra de las quejas recurrentes, indicó, es la manipulación deliberada del banderazo y del taxímetro —conocida como “el ratón”— para alterar el cálculo de tiempo y distancia y encarecer el servicio. “No vamos a permitir que se normalice el abuso aprovechando la necesidad de movilidad de la gente”, subrayó.
Ante este escenario, el PT-CDMX propuso que la Secretaría de Movilidad implemente un Operativo Permanente de Verificación, con presencia constante en zonas críticas, revisión técnica de taxímetros, retiro de unidades irregulares y sanciones más severas para reincidentes, incluida la suspensión temporal de concesiones.
Las tarifas oficiales vigentes establecen un banderazo de 8.74 pesos para taxis libres, 13.10 pesos para taxis de sitio y 27.30 pesos para radiotaxis, con incrementos regulados por tiempo y distancia; cualquier cobro fuera de estos parámetros constituye una irregularidad. “El servicio de taxi debe ser confiable, regulado y justo. La ley es clara y debe cumplirse”, concluyó Núñez Monreal.




