A diferencia de sus días de gloria deportiva, los primeros pasos de Velásquez fuera de la prisión no parecen estar orientados hacia un gimnasio de combate. A través de sus redes sociales, el peleador expresó su deseo de compartir las herramientas que le permitieron sobrevivir psicológicamente al encierro.
“Tras mi liberación el 15 de febrero, estoy explorando la idea de organizar un Seminario de Respiración Holotrópica de un día en la zona de San José”, anunció Caín Velásquez.
El origen de la tragedia: Un acto de justicia por mano propia
El calvario legal de Velásquez comenzó el 28 de febrero de 2022. En aquel entonces, el mundo del deporte quedó atónito ante los reportes de una persecución a alta velocidad por las calles del condado de Santa Clara. Según las investigaciones, Velásquez persiguió y disparó en repetidas ocasiones contra un vehículo en el que viajaba Harry Goularte Jr., un hombre acusado de haber abusado sexualmente del hijo de cuatro años del peleador en una guardería local.
Aunque Goularte resultó ileso en el ataque, su padrastro, quien también viajaba en el auto, recibió impactos de bala en el brazo y el torso. Velásquez fue arrestado de inmediato y enfrentó una docena de cargos graves, incluyendo intento de asesinato premeditado. Durante meses, la fiscalía presionó por una sentencia que podía alcanzar la cadena perpetua, argumentando que el atleta había emprendido una “expedición de vigilancia temeraria” que puso en peligro a civiles inocentes cerca de una zona escolar.
Tras un proceso tortuoso que incluyó periodos de arresto domiciliario y múltiples audiencias, en marzo de 2025 Velásquez llegó a un acuerdo con la fiscalía tras declararse culpable de los cargos reducidos. El juez le impuso una pena de cinco años de prisión seguida de cuatro años de libertad condicional supervisada. Gracias a los créditos por el tiempo ya cumplido y su comportamiento ejemplar, la fecha de salida se ajustó para este domingo, permitiendo que Caín Velásquez




