“Las mujeres son principalmente quienes sostienen la economía del cuidado a terceros como trabajadoras informales que operan en circuitos económicos que cobran en efectivo, y el sistema formal no ha sabido incorporarlas al ámbito financiero como sujetos de pleno derecho”, afirmó Adrián Escamilla Trejo, colaborador del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad de la UNAM.
Durante su participación en el seminario permanente de Justicia Fiscal desde la informalidad y la desigualdad, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México, el especialista señaló que las labores de cuidados continúan siendo invisibilizadas dentro del modelo económico formal.
Escamilla Trejo recordó que, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo del INEGI, las mujeres destinan en promedio cuatro horas con 49 minutos diarios al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mientras que los hombres dedican dos horas con siete minutos.
El académico advirtió que esta diferencia representa una carga acumulada significativa para millones de mujeres, quienes realizan aproximadamente 900 horas adicionales de trabajo invisible al año, situación que suele traducirse en dobles o triples jornadas laborales.
Acompañado por la investigadora Gabriela Ríos Granados, el especialista destacó que el propio INEGI ha estimado que el valor económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado equivale a 22.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), cifra superior a la aportación del sector manufacturero nacional.
El investigador sostuvo que la falta de reconocimiento económico y financiero de estas actividades no responde únicamente a factores culturales, sino a un modelo económico que históricamente ha descansado en trabajo no remunerado realizado mayoritariamente por mujeres.
“El sistema económico funciona sobre esta base de cuidados invisibilizados”, expuso el académico al subrayar que miles de mujeres permanecen fuera de mecanismos formales de seguridad social, crédito y protección laboral.
Durante el encuentro también se discutieron los retos para incorporar políticas públicas que reconozcan el trabajo de cuidados como una actividad esencial para el funcionamiento económico y social del país.
Especialistas participantes coincidieron en la necesidad de fortalecer esquemas de protección social, acceso financiero y reconocimiento institucional para las personas dedicadas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados.


