El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este domingo un mensaje directo y sin ambigüedades al gobierno de Cuba, instándolo a alcanzar un acuerdo con Washington o enfrentar “consecuencias no especificadas”. A través de su red social Truth Social, Trump aseguró que el flujo de petróleo y dinero venezolano hacia la isla caribeña se detendrá por completo a partir de ahora, enfatizando que el régimen cubano debe actuar “antes de que sea demasiado tarde”.
Trump publicó en Truth Social: “¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA: CERO!”, acompañando el llamado a un acuerdo con Estados Unidos. La advertencia se produce en un momento de alta tensión regional, en el que Washington intensifica su política de presión geopolítica sobre gobiernos aliados históricos de Caracas como Cuba.
Cuba vivió, durante muchos años, de grandes cantidades de PETRÓLEO y DINERO de Venezuela”, dijo Trump.
Este mensaje se da en el contexto de declaraciones anteriores —tanto de Trump como del secretario de Estado Marco Rubio— que sugieren que la ruptura o debilitamiento de los vínculos energéticos entre Venezuela y Cuba es un elemento clave de la estrategia estadounidense en la región.
Contexto histórico de la relación Cuba-Venezuela
Desde principios de los años 2000, Cuba ha dependido en gran medida del petróleo venezolano con precios preferenciales a cambio de apoyo político, servicios médicos y cooperación estratégica. Esta relación se intensificó bajo los gobiernos de Hugo Chávez y continuó hasta la última década.
Con la reciente captura de Nicolás Maduro y el cambio de dinámica política en Caracas, Trump ha señalado que ese flujo de recursos se ha interrumpido y que la isla enfrenta ahora un escenario económico particularmente frágil. Analistas independientes señalan que si el suministro venezolano se detuviera completamente, la economía cubana podría paralizarse por completo, dada su falta de capacidad productiva y de divisas para reemplazar esos ingresos.
Posición oficial de La Habana: rechazo firme a amenazas
La respuesta del gobierno cubano no se ha hecho esperar. El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, rechazó las advertencias de Trump como parte de una política histórica de presión estadounidense sobre países soberanos. En su mensaje en la red social X, Rodríguez Parrilla afirmó que la historia de agresiones de Estados Unidos es un hecho, y aseguró que los cubanos no están dispuestos a ceder ante chantajes ni amenazas.
El canciller destacó que Cuba defenderá su soberanía “con firmeza, categóricamente y de manera demostrada”, haciendo énfasis en el papel del derecho internacional y el espíritu patriótico del pueblo cubano.
Cuba ha dependido durante años del petróleo barato y del financiamiento venezolano como eje de su economía y su red de alianzas políticas en la región.
Implicaciones geopolíticas y próximas etapas
El pronunciamiento de Trump se da en un momento de fuertes movimientos diplomáticos y estratégicos en América Latina:
Trump ha promovido una política de presión energética, incluyendo órdenes ejecutivas para gestionar y controlar los ingresos petroleros venezolanos, negociaciones con grandes empresas petroleras y esfuerzos por encauzar inversiones en la industria energética venezolana desde Estados Unidos.
El secretario Marco Rubio ha calificado la “cuarentena” del petróleo como una herramienta para aumentar la influencia estadounidense sobre Venezuela y debilitar a sus aliados, como Cuba, Irán y Hezbolá.
Analistas señalan que esta relación energética ya ha cambiado de manera significativa. México se ha convertido en uno de los principales proveedores de crudo a Cuba, lo que ha ayudado a compensar las reducciones en el suministro venezolano, aunque persiste una vulnerabilidad estructural en la economía insular.




