El Departamento del Interior tendrá 90 días para determinar si ambas poblaciones cumplen los criterios para reducir o retirar su protección federal; la medida no autoriza inmediatamente su caza.
Washington, 6 de septiembre de 2026.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó revisar en un plazo de 90 días el estatus federal del lobo gris y el lobo mexicano, medida que podría abrir el proceso para reducir o retirar las protecciones que reciben bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA, por sus siglas en inglés).
La instrucción forma parte de la orden ejecutiva Supporting America’s Ranchers, firmada el 4 de septiembre, con la que la administración estadounidense busca respaldar a los productores ganaderos frente a los ataques de depredadores y otras presiones económicas.
El secretario del Interior, Doug Burgum, deberá determinar antes de principios de diciembre si las poblaciones cumplen los criterios científicos y legales para un downlisting, reducción del nivel de protección, o un delisting, eliminación de la lista de especies amenazadas o en peligro.
Si concluye que se alcanzaron esos criterios, deberá comenzar el procedimiento administrativo correspondiente. Independientemente del resultado de la evaluación, la orden también le exige presentar al presidente una recomendación legislativa sobre el futuro estatus de ambas especies.
La orden no permite cazarlos inmediatamente
La disposición presidencial no elimina por sí misma las protecciones federales ni autoriza una cacería general de lobos.
Mientras su clasificación no cambie, matar ejemplares continúa prohibido, salvo excepciones y autorizaciones específicas, en la mayor parte de los 48 estados continentales.
El lobo gris está clasificado como especie amenazada en Minnesota y en peligro de extinción en los demás territorios donde mantiene protección federal. Las principales excepciones son Montana, Idaho y Wyoming, donde las poblaciones de las Montañas Rocosas del Norte son administradas por los gobiernos estatales.
La orden también instruye a los departamentos del Interior y de Agricultura a revisar los criterios para autorizar la eliminación letal de lobos cuando exista una amenaza para las personas o el ganado.
Además, plantea modificar los programas de compensación para los productores que pierdan animales por ataques de depredadores. Si Burgum determina que se cumplieron los criterios de recuperación, el Gobierno federal también buscará que los estados revisen sus propias normas de protección.
Lobo mexicano aún no cumple criterios para perder protección
El lobo mexicano, considerado la subespecie de lobo gris más escasa de América del Norte, fue reintroducido en Arizona y Nuevo México en 1998, luego de haber sido prácticamente eliminado de su hábitat silvestre durante el siglo pasado.
Al cierre de 2025 se contabilizó una población mínima de 319 ejemplares silvestres en ambos estados, frente a los cuatro registrados al inicio del programa de recuperación.
Sin embargo, alcanzar una cifra cercana a 320 animales no significa que la subespecie haya cumplido automáticamente las condiciones para perder la protección federal.
El plan de recuperación establece que una posible reducción de categoría requiere, entre otros elementos, un promedio mínimo de 320 ejemplares durante cuatro años y el cumplimiento de objetivos de diversidad genética.
Para retirar completamente al lobo mexicano de la lista se exige un promedio mínimo de 320 animales durante ocho años, superar esa cantidad en los últimos tres años del periodo, mantener una población estable o creciente y cumplir metas genéticas.
Por ello, con los datos disponibles, el lobo mexicano todavía no cumple los criterios demográficos establecidos para un delisting.
Conservacionistas anticipan litigios
La Casa Blanca sostiene que la medida permitirá atender las preocupaciones de los ganaderos, quienes denuncian pérdidas de animales por ataques de lobos. La administración también señaló que el hato ganadero estadounidense se encuentra en su nivel más bajo en 75 años, mientras la demanda de carne de res aumentó cerca de 10% durante la última década.
Organizaciones conservacionistas como Defenders of Wildlife, Center for Biological Diversity y Sierra Club argumentan que la depredación atribuida a los lobos representa una proporción reducida de las pérdidas pecuarias.
También advierten que el lobo mexicano continúa enfrentando riesgos por su baja diversidad genética y anticipan impugnaciones judiciales si el Gobierno federal intenta retirar las protecciones sin suficiente sustento científico.
Durante el primer mandato de Trump, el Gobierno estadounidense eliminó en 2020 la protección federal del lobo gris en gran parte del país. Un tribunal anuló la medida en febrero de 2022 y restableció su estatus en la mayoría de los estados.
Iniciativa permanece pendiente en el Senado
La revisión administrativa avanza paralelamente a una disputa en el Congreso. La Cámara de Representantes aprobó el 18 de diciembre de 2025 la iniciativa H.R. 845, denominada Pet and Livestock Protection Act, por 211 votos contra 204.
El proyecto busca reinstaurar la regla de 2020 para retirar al lobo gris —no al lobo mexicano— de la lista federal y limitar la revisión judicial de esa decisión. La propuesta fue enviada al Senado, donde permanece pendiente.
Cualquier cambio impulsado por el Departamento del Interior deberá cumplir los procedimientos de la Ley de Especies en Peligro de Extinción y previsiblemente enfrentará una nueva batalla política, científica y judicial.


