“La inteligencia artificial puede ayudar a que las lenguas originarias permanezcan vivas, aunque sea de manera artificial, pues muchas de ellas ya carecen de hablantes”, afirmó Iván Vladimir Meza Ruiz, investigador del Departamento de Ciencias de la Computación del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM.
El especialista explicó que, mediante herramientas de inteligencia artificial, investigadores universitarios trabajan en el desarrollo de registros digitales y sistemas lingüísticos que permitan preservar las lenguas nacionales de México, muchas de las cuales enfrentan un proceso acelerado de desaparición.
De acuerdo con datos expuestos por el académico, en el país existen 68 lenguas nacionales agrupadas en 11 familias lingüísticas y 364 variantes, aunque varias de ellas han dejado de utilizarse o cuentan con un número cada vez menor de hablantes.
Meza Ruiz señaló que la presencia de hablantes de lenguas originarias ha disminuido con el paso del tiempo. Mientras que en 1930 representaban alrededor del 15 por ciento de la población, para 2020 la cifra se redujo a 6.2 por ciento, además de que actualmente quienes las utilizan son principalmente personas adultas mayores.
El investigador participó en la sexta sesión de la Cátedra Extraordinaria de Bioética, organizada por el Programa Universitario de Bioética (PUB) de la UNAM, donde presentó la conferencia titulada “Inteligencia artificial y lenguas originarias de México”.
Durante su exposición, explicó que la creación de versiones digitales de estas lenguas requiere grandes volúmenes de información lingüística, un recurso que actualmente es limitado en el caso de muchas comunidades indígenas.
Como ejemplo, mencionó que en plataformas digitales existen pocos registros escritos o documentales, como el caso del náhuatl clásico con poco más de cuatro mil artículos, el maya yucateco con mil 201, mientras que otras lenguas cuentan con registros aún menores.
El especialista también señaló que este proceso plantea dilemas éticos, ya que diversos documentos, grabaciones y textos en lenguas originarias cuentan con derechos de autor y propiedad intelectual, lo que puede limitar su uso en proyectos de ciencia abierta.
Asimismo, explicó que muchas lenguas indígenas en México son principalmente orales, lo que ha dificultado la generación de bases de datos amplias para su estudio y preservación digital.
A pesar de estos retos, el académico consideró que el uso de herramientas tecnológicas podría contribuir a fortalecer el acceso de las comunidades indígenas a servicios como salud, educación, justicia y desarrollo económico, mediante plataformas que permitan la lectura, traducción y comunicación en sus propias lenguas.
En este sentido, subrayó que el siguiente paso será construir un ecosistema de recopilación de datos lingüísticos, que permita documentar y preservar estas lenguas en entornos digitales para las futuras generaciones.




